El panorama económico en la provincia de Corrientes presenta una realidad de dos caras: mientras los números macroeconómicos a nivel nacional comienzan a mostrar signos de ordenamiento, la economía de calle atraviesa una retracción que se hace evidente en el cierre de locales y la caída del empleo.
El panorama económico en la provincia de Corrientes presenta una realidad de dos caras: mientras los números macroeconómicos a nivel nacional comienzan a mostrar signos de ordenamiento, la economía de «calle» -aquella que impacta en el bolsillo diario del correntino- atraviesa una retracción que se hace evidente en el cierre de locales y la caída del empleo.
En este marco, Marcos Elvio, referente de una cámara comercial local, fue contundente al analizar la coyuntura actual. Según el dirigente, existe una desconexión crítica entre los grandes indicadores y la realidad del comercio minorista. «La macroeconomía está mucho mejor, pero falta la microeconomía, que es lo que nos pasa a todos nosotros todos los días: ir al supermercado, comprar cosas… eso lamentablemente está muy parado», señaló a EL LIBERTADOR.
El aumento de los alquileres en la zona céntrica ha provocado un éxodo de comerciantes hacia las avenidas periféricas, como Cazadores Correntinos, o directamente hacia la informalidad digital. Elvio advirtió que cada local cerrado es, en esencia, una pérdida de puestos de trabajo. «Hay una retracción que se nota al recorrer la ciudad. Se ven locales en alquiler y cerrados. Muchos se han trasladado a las avenidas o trabajan desde su domicilio con aplicaciones», explicó.
Para el representante del sector productivo, la fórmula de la crisis actual tiene un componente claro: la pérdida del poder adquisitivo. Se estima que los salarios han perdido entre un 10 y un 15 por ciento de su valor real frente a la inflación, lo que ha paralizado el consumo masivo.
A este cuadro se suma un cambio de paradigma generacional. Magdalena Artois, dueña de una cadena de tiendas en indumentaria deportiva, observa que la población mayor de 16 años ya no recorre los comercios físicos de la misma manera, volcándose masivamente al uso de aplicaciones para sus compras. Ante este escenario, la empresaria llamó a un «reseteo» del empresariado local: «Los comercios tienen que tener una tienda en alguna de las aplicaciones; no pueden vender solamente con el local a la calle».
La economía correntina hoy se mueve a dos velocidades. Por un lado, sectores vinculados a la energía, el petróleo y la minería muestran un dinamismo exportador reflejado en el reciente superávit de 3.500 millones de dólares a nivel país. Por el otro, el consumo interno y la construcción se encuentran en una situación «complicada».
Finalmente, Artois destacó que el escenario de baja inflación -aunque todavía alta en comparación con países vecinos como Paraguay- deja al descubierto falencias de gestión que antes quedaban ocultas tras la escalada de precios. «Estábamos acostumbrados a que la alta inflación tapara nuestras falencias como empresarios. Ahora tenemos que analizar costos, bajar utilidades y ser más eficientes», sentenció, al tiempo que reclamó políticas industriales, comerciales e impositivas que acompañen la reciente reforma laboral para reactivar definitivamente el comercio.
