El senador provincial Noel Eugenio Breard (UCR) analizó el proyecto de modificación de la Ley General de Sociedades, que reconoce legalmente a las DAOs y crea un régimen especial de inversiones, y alertó sobre el peligro de que Argentina se convierta en un territorio de alquiler para la inteligencia artificial sin capturar propiedad intelectual.
El senador provincial Noel Eugenio Breard (UCR) presentó un análisis sobre el proyecto de modificación de la Ley General de Sociedades, debatido en el Senado de la Nación el 24 de junio de 2026. En ese marco, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, defendió la iniciativa comparándola con el desarrollo de Irlanda, que atrajo empresas globales mediante un marco jurídico y fiscal favorable.
El proyecto incorpora el reconocimiento jurídico de las Organizaciones Autónomas Descentralizadas (DAOs), entidades gestionadas parcial o totalmente por algoritmos y contratos inteligentes. También incluye el denominado “súper RIGI”, un régimen especial para inversiones superiores a los 1.000 millones de dólares, con exenciones fiscales, arancelarias, cambiarias y sometimiento a arbitraje internacional.
Breard señaló que la tesis oficial busca convertir a Argentina en un polo global de radicación de la nueva economía algorítmica. Sin embargo, advirtió que la comparación con Irlanda es incompleta, ya que ese país no solo redujo impuestos, sino que integró acceso al mercado europeo, estabilidad institucional, infraestructura robusta, política educativa orientada al capital y captura de propiedad intelectual.
“Irlanda alojó bajo su jurisdicción parte de la propiedad intelectual de empresas como Apple, capturando renta porque capturó inteligencia y propiedad, no porque ofreció domicilio barato”, afirmó el senador. En ese sentido, planteó que la pregunta estratégica es qué propiedad intelectual argentina existirá para capturar la renta futura de la inteligencia artificial.
El legislador también alertó sobre el riesgo del “tecnofeudalismo”, definido como la sustitución del mercado por plataformas que controlan datos, infraestructura y decisiones, imponiendo reglas privadas sobre las públicas. Sostuvo que si Argentina solo aporta beneficios fiscales, recursos naturales y territorio, pero la propiedad intelectual queda en Silicon Valley, Delaware o Irlanda, la renta principal se irá al exterior.
Breard mencionó que la inteligencia artificial requiere servidores, energía e infraestructura física, y que si el país solo aporta esos insumos sin capturar propiedad intelectual, reproduce la lógica extractiva con tecnología nueva. Además, señaló que conceder personalidad jurídica a las DAOs sin trazabilidad humana puede generar un “bill de impunidad algorítmica” en caso de daños económicos, financieros, ambientales o sociales.
“La inteligencia artificial y la innovación son fenómenos imparables. La cuestión es cómo nos insertamos: como socios, participando de la propiedad intelectual, cobrando patentes, exigiendo transferencia tecnológica y asociando universidades nacionales, o como territorio de alquiler, ofreciendo excepciones fiscales y cediendo jurisdicción”, concluyó.
