Catalina Peña, abuela paterna de Loan y dueña de la casa donde se realizó el almuerzo del 13 de junio de 2024, declaró este jueves ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes.
Catalina Peña, la abuela paterna de Loan y dueña de la casa donde se realizó el almuerzo del 13 de junio de 2024, declaró este jueves ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes en la séptima audiencia del juicio. Ingresó a paso lento a la sala y aclaró desde el principio: «Soy sorda y me tienen que hablar cerca». Una persona de secretaría se sentó a su lado para repetirle cada pregunta al oído. Del otro lado de la sala, Victoria Caillava lloró durante la mayor parte de su testimonio.
El almuerzo y quién invitó a quién
Catalina fue clara sobre cómo se organizó ese día: el almuerzo fue por una promesa que le había hecho a San Antonio, y Laudelina tenía que cocinar. Pero fue la propia Laudelina —no ella— quien invitó a Caillava y a Pérez. «A Victoria le conozco porque ella trabajaba en producción, y me ayudó con la provincia a tener agua para mis vacas y alimento para mis animales», explicó sobre el vínculo con la imputada. Y aclaró: «Al marido de Victoria lo vi por primera vez ese día del almuerzo, no le conocía».
Sobre los otros dos acusados que estuvieron ese día, fue igual de contundente: «A Ramírez y a Millapi no los conocía». Y agregó que fue el marido de Laudelina, Antonio Benítez, quien los invitó: «El marido de Laudelina le invitó a Ramírez y a la mujer a comer a mi casa».
«Pérez quería irse a ver el partido»
Uno de los momentos más fuertes de su declaración fue cuando recordó el instante en que se enteró de que Loan había desaparecido y la reacción de Caillava y Pérez. «Pérez quería irse a ver el partido, y yo le agarré del brazo a Victoria y le dije: ¿cómo te vas a ir si se perdió una criatura? Y Victoria me dijo que se iba a llevarle a ver el partido y ya volvía», relató. Y agregó: «Victoria estaba apurada y quería irse corriendo, y le dije que se quede a buscar a la criatura».
Catalina también recordó que, una vez que Victoria se fue, la llamó por teléfono para pedirle que mirara en el camino si encontraba al niño. «Me dijo que no», contó.
Sobre quién le avisó que Loan se había perdido, dijo que fue el propio marido de Laudelina quien se lo comunicó a su esposa, y que fue Laudelina quien luego se lo dijo a ella.
«Laudelina mintió y yo le dije que no diga eso»
El tramo más duro de la declaración llegó cuando Catalina habló de la versión del accidente que Laudelina difundió públicamente. Sus palabras no dejaron margen para la interpretación:
«Yo no escuché ningún accidente. Laudelina comenzó eso.»
«Laudelina se fue a Corrientes a declarar que fue un accidente para que el marido salga de donde estaba detenido. Y yo le dije que no diga mentiras.»
«La criatura no murió en un accidente. Le dije que no diga eso.»
«Laudelina mintió y yo le dije que no diga eso, que no mienta.»
Y remató con una frase que resonó en la sala: «Yo seré pobre, y no sé leer, pero le dije a todos mis hijos que nunca mientan. Y no sé por qué mintió.»
Una revelación sobre Maciel y «la tapera»
Catalina también hizo una revelación que involucra al ex comisario Walter Maciel, uno de los acusados. Según dijo, Laudelina le contó que «dijeron que le tenían escondido en una tapera y que el comisario Maciel se iba a reunir con el que le tenía porque le vendieron». Pero luego, agregó, Laudelina le dijo que «lo de la tapera era todo mentira, que la policía le dijo que se vuelva no más porque era mentira».
«No le puedo extrañar»
Cuando le preguntaron si extrañaba a Laudelina, la anciana respondió con una frase que describió más que cualquier otra cosa su soledad: «No le puedo extrañar porque ella vive en el pueblo y yo en el campo. Yo ya vivo sola y todos se fueron y me dejaron sola en el campo, así que no le puedo extrañar.»
También dijo que a Benítez nunca lo quiso como yerno: «Nunca me gustó, pero ella me dijo que le gustaba y que le quería». Y reveló que el marido de Laudelina tenía intereses sobre su terreno: «Benítez quería la herencia del terreno. Me hicieron mensurar y escriturar.»
Sobre Loan, la abuela admitió algo que llamó la atención: «Yo no le conocía a Loan. Ese día el papá me dijo que el nene quería ir a casa.»
