El pontífice recorrerá más de 30.000 kilómetros, visitará diez ciudades y realizará 47 actividades, tras recuperarse de una operación de pulmón. La visita a Argentina y Uruguay busca completar las naciones de la región no visitadas por Francisco.
El papa León XIV iniciará este viernes una gira de 11 días que abarcará Uruguay, Argentina y Perú, según informó el director de prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni. El viaje se produce tres semanas después de una operación para extirpar un tumor maligno de un pulmón, de la que el pontífice se recuperó rápidamente y no requerirá tratamiento adicional, según declaraciones de sus médicos Luigi Carbone y Stefano Margaritora.
El recorrido comprenderá más de 30.000 kilómetros, 14 vuelos —dos en helicóptero—, diez ciudades, al menos 47 actividades entre misas, rezos y encuentros, y 16 discursos y 13 homilías. Bruni aclaró que durante los vuelos no habrá ningún dispositivo sanitario especial más allá de lo habitual en los viajes papales.
El avión partirá a las 7 de Italia y aterrizará a las 17.30 hora local en Montevideo, Uruguay, el país menos religioso de América Latina, donde la mitad de la población se declara sin religión y solo un tercio de los 3,5 millones de habitantes es católico. En Uruguay, la visita incluye un recorrido por la villa de Casavalle, donde la Iglesia realiza una obra social.
El domingo a las 16.30 está previsto su arribo a Buenos Aires al Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery, donde será recibido por el presidente de la Nación. Luego se trasladará a la Plaza San Martín para rendir homenaje al general José de San Martín y posteriormente a la Casa Rosada para una reunión a solas de unos 20 minutos con Javier Milei. A las 18.30, en el Palacio Libertad, tendrá un Encuentro con la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplomático, donde pronunciará un discurso, precedido por otro del presidente. Finalizará el día con un encuentro con sacerdotes agustinos.
El lunes visitará el Cottolengo Don Orione, presidirá una misa junto al Monumento de los Españoles, y por la tarde tendrá un Encuentro con el mundo del Trabajo en la UCA, un Encuentro con Líderes de Otras Confesiones Religiosas, un oficio religioso en la catedral —incluido un homenaje a Francisco— y una cena con los obispos. El martes viajará a Córdoba para una misa en el playón de la fábrica militar de aviones y un encuentro con sacerdotes y religiosas en la catedral. Al regresar, presidirá un encuentro con jóvenes junto al Monumento de los Españoles.
El miércoles se encontrará con reclusos en la cárcel de Devoto, presidirá una misa en la plaza lindante a la basílica de Luján y se dirigirá al aeropuerto de Ezeiza para viajar a Lima, última etapa de la gira, que incluirá desplazamientos a Chiclayo —donde fue obispo—, Cusco y Pucallpa. El regreso a Roma está previsto para el martes siguiente.
La inclusión de Argentina y Uruguay responde al propósito de León XIV de subsanar la ausencia de la visita de Francisco a su patria y al país vecino, las únicas dos naciones de la región que no visitó durante sus doce años de pontificado. No hubo explicación oficial sobre la ausencia de Bergoglio en Argentina. En Perú, Robert Prevost fue misionero durante 20 años y luego obispo de Chiclayo hasta que Francisco lo llevó al Vaticano.
La visita papal implicó en los tres países un esfuerzo organizativo en infraestructura, logística y seguridad, con participación del Estado en sus diversos niveles y las respectivas Iglesias. En Argentina, demandó recursos económicos millonarios en dólares aportados por el Estado, fieles y empresas. Miles de personas se anotaron como voluntarias y más de 2.500 periodistas están acreditados para cubrir la visita.
Será la primera visita de un papa a Argentina y Uruguay después de 39 años, desde la visita pastoral de Juan Pablo II en 1987, que duró seis días y abarcó ocho provincias. En 1982, Juan Pablo II había visitado Argentina en un viaje extraordinario de 36 horas al final de la guerra de Malvinas.
La Iglesia sostiene que se trata de una visita de carácter religioso en la que el papa formulará conceptos políticos y sociales desde la Doctrina Social de la Iglesia, sin dirigirse a nadie en particular, para prevenir el uso partidario de sus palabras. Los obispos han repetido que «el papa le hablará a todos los argentinos».
En Perú también hay expectativas sobre posibles definiciones políticas y sociales, dado que Robert Prevost cuestionó al gobierno de Alberto Fujimori y, tras el indulto a Pedro Pablo Kuczynski, afirmó que el expresidente debería pedir perdón a quienes hizo daño. Además, se destacó como defensor de los pobres e inmigrantes y de la preservación del medio ambiente, y combatió a la comunidad católica peruana Sodalicio de Vida Cristiana, finalmente disuelta por Francisco ante acusaciones de abuso sexual y corrupción.
En la Audiencia General del miércoles, León XIV afirmó que el «verdadero desafío» de las naciones está en «ofrecer a todos oportunidades para poner en práctica sus capacidades: no son aceptables la desocupación, la explotación y las condiciones de trabajo que ponen en peligro la salud y la propia vida». También sostuvo que los trabajadores deben ser partícipes de «las decisiones que afectan a su actividad (…) afrontando los conflictos con diálogo y acciones no violentas».
Uno de los desafíos religiosos de la visita es la pérdida de fieles en América Latina y Europa, atribuida a la secularización, la falta de transmisión de la fe en las familias y el avance de los evangélicos. En la Iglesia se espera que la visita brinde un nuevo impulso a la vida religiosa en la región más desigual del planeta.
