La compañía tecnológica Microsoft ofreció acuerdos de salida voluntaria a unos 60.000 trabajadores, según informó el periodista Norman Powell en una entrevista con +Perfil. La medida se produce mientras la empresa realiza inversiones en infraestructura para inteligencia artificial.
Microsoft ofreció acuerdos de salida voluntaria a aproximadamente 60.000 empleados, en un contexto de inversiones en infraestructura para inteligencia artificial. Así lo informó el periodista Norman Powell durante una entrevista con +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil.
Según Powell, la propuesta estaría dirigida a trabajadores de Canadá, India, Reino Unido y Estados Unidos, de acuerdo con información atribuida a Amy Coleman, responsable de Recursos Humanos de la compañía. El periodista recordó que Microsoft contaba con 223.000 empleados a tiempo completo al cierre de junio del año anterior.
«Ha ofrecido a 60.000 empleados un acuerdo de salida voluntaria, y esto es en momentos en que este gigante de software está realizando inversiones muy fuertes en inteligencia artificial», señaló Powell.
En paralelo, la empresa continúa ampliando su capacidad tecnológica mediante inversiones en centros de datos, chips de memoria de alta capacidad, procesadores y otros equipos necesarios para desarrollar y ejecutar sistemas de inteligencia artificial. «Microsoft está haciendo enormes inversiones en centros de datos», explicó Powell.
El periodista también mencionó la evolución de las herramientas de inteligencia artificial de la compañía, entre ellas Copilot, incorporada a su ecosistema de productos para computadoras personales. Según su análisis, la estrategia de Microsoft responde a una tendencia que podría extenderse a otras empresas tecnológicas. «Sin duda que podríamos recibir pronto noticias de otras empresas que están haciendo algo similar, ya que están canalizando sus prioridades hacia la inteligencia artificial», advirtió.
La conversación también abordó las consecuencias sociales de estos procesos. Powell remarcó que «esos son trabajos muy especializados» y explicó que la reinserción laboral puede resultar compleja cuando las compañías reorganizan sus estructuras y modifican las capacidades que buscan en sus empleados.
El debate se extendió a la contratación de trabajadores con distintos niveles de experiencia y remuneración. Durante el intercambio, se planteó que algunas empresas podrían optar por incorporar varios perfiles de menor costo en lugar de mantener a un profesional experimentado, aunque esa estrategia no necesariamente garantiza mejores resultados.
Powell coincidió en que el escenario laboral presenta dificultades que van más allá de la inteligencia artificial. La transformación tecnológica se suma a tendencias previas de reorganización empresarial y cambios en los criterios de contratación. La situación resulta particularmente desafiante para quienes superan los 45 o 50 años, un segmento que puede encontrar mayores obstáculos para acceder a puestos equivalentes a los que ocupaba anteriormente.
El caso de Microsoft vuelve a poner sobre la mesa una discusión central para la economía global: cómo equilibrar las inversiones en innovación con la protección del empleo y la capacidad de los trabajadores para adaptarse a nuevas demandas profesionales.
