Lando Norris, Max Verstappen, George Russell y otros pilotos se refirieron a los problemas técnicos ocurridos durante las vueltas de formación en el circuito de Sepang.
Durante el Gran Premio de Bahréin, disputado en el circuito de Sepang, se registraron fallos en el software de las unidades de potencia de los monoplazas que afectaron las vueltas de formación. La carrera se desarrolló bajo lluvia, la primera con los monoplazas de la generación 2026. Según lo informado, el modo de lluvia del controlador de la unidad de potencia provocó que varios pilotos no pudieran hacer reaccionar sus vehículos a velocidades reducidas. La Federación Internacional del Automóvil (FIA) distribuyó un parche de software que los 11 equipos instalaron durante una interrupción con bandera roja.
Lando Norris, piloto con motor Mercedes, declaró: “Es simplemente horrible. No sé, esto demuestra que no deberíamos tener nada de todo eso, toda esa parte electrónica”. Su compañero de equipo, Oscar Piastri, afirmó: “Nunca había visto que una carrera de F1 se retrasara por un ‘bug’. Esa sí que es nueva. Yo me quedé atrapado durante aproximadamente un segundo. Cuando el turbo no funciona en estos coches, casi sale más a cuenta empujar el coche que utilizar el motor. Fue bastante extraño. No dio una buena imagen”.
Sergio Pérez sostuvo: “Era como estar en un kart de alquiler y que se te acabara el tiempo. Pisabas el acelerador, intentabas acelerar y no pasaba absolutamente nada. Estoy seguro de que aprenderemos de esto como deporte. Pero lo que ha ocurrido hoy es totalmente inaceptable para este deporte”.
Oliver Bearman, piloto de Haas, manifestó: “Nunca había visto nada parecido. Me quedé sorprendido. Ni siquiera sabía que la FIA podía controlar nuestro pedal del acelerador. La verdad es que fue bastante aterrador. Mi acelerador dejó de funcionar, aunque parece que también les ocurrió a todos los demás. El motor simplemente se quedó”.
Max Verstappen, ganador de la carrera, comparó la situación con una carrera de karts de Lego: “Estos motores son muy complicados y llevan muchísimo software. Yo fui el primero en activarlo y entonces miré por el espejo retrovisor y pensé: ‘Esperá, ¿me están esperando a mí o qué está pasando…?’. Era como la carrera de Lego, íbamos a la misma velocidad. En un momento dado llegamos a estar cinco coches en paralelo en la recta porque no entendíamos qué estaba pasando. Después completamos una vuelta y vi que todavía había otros ocho coches avanzando a paso de tortuga”.
George Russell afirmó: “Todo el día fue un poco caótico: el retraso, luego la bandera roja, después vueltas interminables tras el coche de seguridad… hoy no parecía F1. Las unidades de potencia son excepcionalmente complejas. Cuanto más complicadas hacés las cosas, más probabilidades hay de que algo falle, así que eso es algo que, obviamente, debemos tener en cuenta para el futuro. Me habría sentido un poco decepcionado si hubiera estado en las tribunas viendo cómo se desarrollaba todo ese caos”.
Carlos Sainz planteó: “Debe hacerse un análisis profundo y ver cómo hemos llegado a esta situación. Está claro que el reglamento es extremadamente complejo para los pilotos, para los equipos, para las unidades de potencia y para los fabricantes. Es demasiado complicado. Una vez más, mi única duda es: ¿Quién decidió hace cinco años que este era el camino a seguir?”.
La FIA no emitió declaraciones adicionales sobre lo ocurrido.
