La exposición Mafalda inmersiva abre este jueves al público en el Centro Cultural Recoleta, con 13 salas, proyecciones 360º, escenarios a tamaño real y objetos originales. Guillermo Juan Lavado, sobrino de Quino, participó del proyecto y recorrió la muestra.
La exposición Mafalda inmersiva, que recrea el mundo de la historieta argentina, abre este jueves al público en el Centro Cultural Recoleta. El recorrido se extiende sobre 1.300 metros cuadrados e incluye 13 salas con proyecciones 360º, escenarios a tamaño real, sonido envolvente, video mapping, pantallas táctiles, esculturas y animaciones realizadas a partir de los dibujos y textos originales de Quino, fallecido en 2020.
El circuito comienza con una introducción audiovisual y una voz en off: “Hace muchos años, un señor llamado Joaquín [Salvador Lavado], al que todos le decían Quino, tomó su lápiz y creó a una nena que se animó a cuestionar la realidad. Hoy Mafalda se sale del papel”.
A continuación, un conjunto de maquetas recrea el barrio de los personajes: la plaza, la farmacia, la escuela, las calles y edificios. Sobre la escenografía se proyectan animaciones con el trazo del dibujante. La escala se amplía progresivamente hasta alcanzar tamaño real en la casa de Mafalda, donde la experiencia incluye aroma a sopa. En pantallas, las tiras cobran vida mediante animación.
El recorrido continúa por la habitación de la protagonista, el universo, una sala de lectura con tótems y viñetas animadas accesibles en sistema braille, la plaza, la farmacia, el almacén de Manolito y una sala inmersiva con proyecciones de las tiras. Otra parada incluye a Susanita. El cierre incluye un video y una frase atribuida a Quino: “El mundo se construye mirando lo grande, pero cambiando lo pequeño”.
Al finalizar, un espacio denominado “museo” reúne una línea de tiempo, hechos históricos y objetos como planchas de hierro para impresión, la paleta de colores y papeles secantes utilizados por el artista.
Guillermo, el Guille de la vida real
Guillermo Juan Lavado, sobrino de Quino y en quien el artista se inspiró para crear el personaje de Guille, hermano menor de Mafalda, recorrió la muestra inmersiva en Recoleta. El proyecto contó con dirección y producción general de Damián Kirzner.
En diálogo con LA NACIÓN, Lavado afirmó: “Lo recibimos con muchísima emoción y agradecimiento por todo el trabajo que realizó el equipo y con Damián imprimiéndole un sello de profesionalismo y de mucho cariño en el tratamiento de la obra. Creo que Quino estaría muy orgulloso y agradecido, como lo estamos nosotros. La premisa siempre ha sido establecer puentes de conexión con las nuevas generaciones y reencontrarse en este nuevo formato con los amantes de la obra tanto de Mafalda como de todo el humor de Quino”.
Consultado sobre los recuerdos de su tío, sostuvo: “Siendo niño, tanto con él como con la tía Alicia tuvimos una comunicación muy profunda y en la adolescencia nos comunicamos muchísimo más fluidamente. Ellos dos fueron muy importantes en mi formación como amante del cine. En relación a la creación del personaje, siempre me sentí muy querido y honrado. Al igual que en todos los otros personajes, hay en él muchísimo de su carácter. De alguna manera hubo siempre un punto de mucha simpatía y conexión entre él y yo, porque ambos somos el último de tres hermanos que nos dedicamos, salvando las distancias, a una profesión artística”.
Sobre la vigencia de Mafalda, con más de 20 millones de libros vendidos y traducciones a más de 20 idiomas, Lavado declaró: “Creo que el secreto radica en que la crítica que emerge de sus reflexiones surgen desde un punto de vista donde el propio autor se hace cargo también de esas virtudes y defectos de todo ser humano. Es algo muy notable, porque uno muchas veces se siente identificado tanto con el pensamiento crítico, como con lo que se está criticando, porque todos tenemos, como seres humanos, virtudes y debilidades. Todos podemos ser Mafaldas y Susanitas. Quino siempre tuvo una visión muy lúcida sobre la filosofía de su propio trabajo en relación a tratar las temáticas que fueran más allá de la contingencia. Y es ello lo que lo ha transformado en un clásico que perdura en el tiempo con la misma frescura y actualidad”.
Respecto de los temas que abordó Quino, agregó: “Todos los temas que trató en algún momento, con pequeñas variaciones geográficas, siguen estando muy vigentes. Los abusos de poder, el fantasma de las guerras, el machismo y el intento de dominación de la mujer, la injusta distribución del bienestar de las personas en el mundo, el racismo y todos los ‘ismos’ qué lamentablemente no pasan de moda”.
Sobre facetas menos conocidas de su tío, respondió: “No especialmente. Él tenía una vida completamente dedicada a su trabajo, y para los que estuvimos cercanos a él y para muchos que han conocido más en profundidad su filosofía de trabajo, ha sido siempre un ejemplo. Nadie logra, solo con ideas, la profundidad que alcanzó él con su obra, sino con una constancia y una permanencia en la confianza de que el trabajo va de la mano de la maduración y de la profundidad en el pensamiento”.
Para agendar
Centro Cultural Recoleta (Junín 1930).
De martes a viernes de 12 a 20; sábados, domingos y feriados de 11 a 20.
Más información y entradas en el sitio del Centro Cultural Recoleta.
