El productor, guionista y director Armando Bo dialogó con LA NACION sobre sus proyectos actuales, su linaje familiar y el futuro de la industria audiovisual argentina.
Armando Bo, productor, guionista y director, recibió a LA NACION en su oficina en el barrio de Núñez, donde funciona About Entertainment, la compañía que fundó en 2020 junto a Mercedes Reincke, Natacha Cervi y Ezequiel Olemberg. La empresa produjo series como Presidente (2020) y Cromañón (2024), ambas en Amazon Prime Video, y este año estrenó Moria (Netflix) y Barreda (Amazon Prime Video). Además, supervisa la plataforma Shorta, dedicada a ficciones verticales de corta duración.
Bo también dirige la adaptación cinematográfica de Las malas, novela de Camila Sosa Villada, cuyo estreno está previsto para 2025. El elenco incluye a Karla Sofía Gascón, Adela Buendía, Daniela Vega, Louta, Lola Rodríguez, Yenesi, Payuca, Romina Escobar, Daniela Ruiz y Lola Bahan, con participación de Luis Machín.
En la entrevista, Bo se refirió a su linaje familiar: es hijo de Víctor Bo, nieto del director Armando Bo y bisnieto de Silvestre Machinandiarena, cofundador de los Estudios San Miguel. Afirmó que desde los 17 años trabaja en estudios de cine y que aprendió en la industria publicitaria. También mencionó que su abuelo falleció cuando él tenía tres años y que no guarda recuerdos personales, pero que el material documental familiar le permite conocerlo.
Consultado sobre la serie Moria, dijo que “la gente ama a Moria” y que el proyecto busca reflejar cambios culturales a través de su figura. Sobre Barreda, explicó que el proyecto estuvo cinco años en desarrollo y que siempre se buscó que la historia se contara desde la perspectiva de las mujeres asesinadas.
En cuanto a la situación del INCAA, Bo declaró: “Producir en la Argentina es difícil y carísimo. Las malas es una de las pocas películas apoyadas por el Incaa, estoy agradecidísimo, porque de otra forma no se hubiera podido hacer”. Sostuvo que “el presidente Javier Milei tiene una mirada extrema” y que “está lleno de trabajadores honestos” en la industria.
Bo también habló de su experiencia con la inteligencia artificial: “Es una herramienta, pero genera un poco de miedo. La IA no puede reemplazar ni a los actores ni a los técnicos”.
Finalmente, sobre su reconocimiento internacional, dijo que ganar un Oscar “genera responsabilidad y presión” y que “tuve suerte, pero también busqué y busco lo que me sucede”.
