En el Centro Cultural Sargento Juan Bautista Cabral de Saladas se llevó a cabo una nueva jornada del Taller de Cocina para Celíacos, con charla informativa, entrega de módulos alimentarios y espacio de consultas.
En el Centro Cultural Sargento Juan Bautista Cabral de Saladas, se realizó una nueva jornada del Taller de Cocina para Celíacos destinada a brindar información y herramientas para una alimentación segura y adecuada para personas con celiaquía y sus familias.
Durante la actividad se desarrolló una charla abierta en la que se abordaron distintos aspectos relacionados con la alimentación libre de gluten, con recomendaciones y conocimientos útiles para quienes deben sostener este tipo de alimentación. Además, se entregaron módulos alimentarios a beneficiarios y se habilitó un espacio para consultas y solicitudes.
La jornada fue articulada con el Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, a través de la Dirección de Seguridad Alimentaria y el Programa de Apoyo Nutricional a la Persona Celíaca, junto con el Municipio.
Los organizadores destacaron la importancia de mantener estos espacios de información, asistencia y atención directa, que permiten acercar herramientas a los beneficiarios y sus familias. La propuesta también busca fortalecer las acciones de acompañamiento y promover el acceso a una alimentación segura y adecuada.
La enfermedad celíaca es una afección autoinmune en la que el sistema inmunitario reacciona al gluten, y a veces daña el intestino delgado. El gluten es una proteína que se encuentra en los alimentos que contienen trigo, cebada o centeno.
Si se tiene la enfermedad, comer gluten desencadena una respuesta inmunitaria a la proteína del gluten en el intestino delgado. Con el tiempo, esta reacción puede dañar el revestimiento del intestino delgado y evitar que absorba nutrientes. Esta afección se llama malabsorción.
El daño intestinal a menudo causa diarrea, fatiga, pérdida de peso, distensión del estómago y anemia. Si no se controla de inmediato, puede llevar a complicaciones graves. En los niños, la malabsorción puede afectar el crecimiento y el desarrollo, además de causar síntomas gastrointestinales.
