El municipio de San Cosme puso en marcha un plan integral de limpieza de desagües y obras de escurrimiento en zonas vulnerables, con la adhesión a una nueva normativa del ICAA para construcciones en áreas inundables.
En el marco de la creciente preocupación regional por el fenómeno meteorológico «El Niño», el municipio de San Cosme ha puesto en marcha un operativo integral de prevención hídrica. Tras la experiencia de finales del año pasado, cuando cayeron 600 milímetros entre diciembre y enero, la gestión local busca anticiparse a posibles escenarios críticos mediante obras de infraestructura y concientización social.
La jefa comunal, Verónica Maciel, explicó a EL LIBERTADOR que las tareas actuales se centran en la limpieza profunda de todos los desagües, tanto en la zona urbana como en la rural. «Lo que hagamos va a servir para mitigar el impacto, pero no vamos a solucionar de raíz porque desconocemos cuál será realmente la magnitud del fenómeno», advirtió la funcionaria, subrayando que el objetivo primordial es «ocuparse más que preocuparse».
Zonas vulnerables
Uno de los puntos clave de la estrategia municipal es el alivio de nuevos terrenos calificados como «anegables». Si bien la zona de la laguna no presenta un riesgo habitacional mayoritario —debido a que pocas viviendas se encuentran en su ribera—, la atención está puesta en dos barrios específicos que han registrado inconvenientes en los últimos tiempos.
Para proteger estas áreas, se están realizando trabajos de escurrimiento rápido, aunque la intendenta hizo hincapié en que la efectividad de las obras depende, en gran medida, de la colaboración de los vecinos. «El inconveniente que se nos presenta a la mayoría de los municipios son los residuos que tiran en los cursos de agua, lo que obstruye el rápido escurrimiento», señaló Maciel.
Nuevas regulaciones
Ante el crecimiento de emprendimientos en zonas bajas, San Cosme ha adoptado una postura firme en términos de planificación urbana. El municipio se ha adherido a una nueva normativa del Instituto Correntino del Agua (ICAA), la cual establece requisitos técnicos rigurosos para cualquier construcción en áreas inundables. «No se prohíben los desarrollos inmobiliarios en zonas bajas, pero sí tienen que ajustarse a una reglamentación específica para construir en esos lugares», aclaró la intendenta.
La ejecución de estas obras preventivas ha obligado a la administración municipal a redefinir sus prioridades financieras. En un contexto económico complejo, marcado por la baja en la coparticipación, Maciel confirmó que se han postergado otros proyectos previstos para este año con el fin de destinar los fondos al mantenimiento y limpieza de los desagües. «Hemos dejado de lado algunos proyectos que teníamos previsto arrancar en marzo para poder atender estas obras con mayor celeridad por el tiempo que tenemos», concluyó la mandataria.
