El dirigente radical Gregorio «Goyo» Pomar recordó su renuncia al Ejército en 1976 y analizó la crisis de identidad de la UCR en una entrevista radial.
El histórico dirigente radical Gregorio «Goyo» Pomar fue entrevistado en el programa «La Otra Campana», que se emite los domingos por LT7 Radio Corrientes y LT25 Radio Guaraní, con la conducción de Gustavo Ojeda y Facundo Sagardoy. Durante la entrevista, Pomar abordó temas históricos y actuales del partido, incluyendo la consolidación democrática, la crisis de representación partidaria y su decisión de abandonar las Fuerzas Armadas antes del golpe de Estado de 1976.
Consultado sobre la actualidad del sistema institucional argentino, Pomar afirmó: «Estamos acá con la democracia que consideramos consolidada, después de haber pasado todos esos períodos con sucesión de dificultades nuevas. Confío, creemos que la democracia ya está consolidada, que nadie habla cuando ve dificultades de alguna interrupción al sistema, pero sí hay riesgo de la contaminación dentro del sistema para que eso derive en cuestiones de tipo autoritario».
Respecto a la situación de la Unión Cívica Radical (UCR), sostuvo: «Está perdiendo identidad, y perdiendo identidad para dentro del sistema, ayudar a buscar atajos para resolver cosas que uno cree que se pueden resolver desde alianzas inconvenientes. El radicalismo empieza a perder identidad cuando para enfrentar a gobiernos que no nos satisfacían, terminamos comprometiendo nuestro esfuerzo, nuestro voto, nuestro desarrollo territorial, nuestra dirigencia con sectores políticos que no tienen nada que ver con nosotros».
Sobre la agenda de desarrollo del país, declaró: «A ver quién lo propone, porque si lo propone Sturzenegger, no le creo. Por eso yo digo, si lo propone la UCR, creo; bueno, obviamente, yo soy parte, pero si lo propone un sector político que tiene como antecedente un intento, que no es solamente el desarrollo, es la solidaridad, es la educación, es el privilegio, la prioridad de la salud pública, de cosas que tienen que ver con ser sostenidas por el Estado».
Al recordar su decisión de solicitar la baja del Ejército en 1976, Pomar indicó: «El país ha acompañado eso. Yo me alegro de que no haya habido encuestas en esa época, porque hubiese sido una vergüenza para nosotros. A mí me consta por lo que vivía yo yéndome del Ejército, porque se produjo un golpe de Estado, un golpe de Estado más, y digo, no, yo no puedo acompañar esto, no puedo ser parte de esto desde adentro. Pero la ciudadanía apoyaba, pretendía, quería, pedía el golpe, y menos mal que no había encuestas».
En cuanto al futuro electoral de la UCR, afirmó: «Yo lo que quisiera que se haga es que los partidos políticos presenten su candidatura independientemente de quién está enfrente. Tenemos que ir cada uno con su identidad. Tiene que ser la gente la que resuelva».
Finalmente, sobre su transición a la vida civil, relató: «Vivimos remando. Yo me fui del Ejército sin tener ninguna formación que no sea para la guerra. Comando, paracaidista, todas las cosas que puede hacer un militar formándose para la guerra, yo tenía las especialidades. Así que salí del ejército con una mano atrás y otra adelante, con una esposa y tres hijas en ese momento, a enfrentar la subsistencia cotidiana».
