El Tribunal de Juicio N.° 1 de Corrientes dictó una condena de 20 años de prisión para Lucas Matías Mendoza, hallado autor material del homicidio agravado por uso de arma de fuego de Marcelo Antonio Quintana, ocurrido el 29 de septiembre de 2025 en el barrio Llano.
El Tribunal de Juicio N.° 1 dictó una condena de 20 años de prisión para Lucas Matías Mendoza, al hallarlo autor material del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. El hecho ocurrió el 29 de septiembre de 2025 en el barrio Llano, cuando Mendoza asesinó de un balazo a su vecino, Marcelo Antonio Quintana.
El juicio, que finalizó a ocho meses del crimen, estuvo marcado por la estrategia de la defensa, que argumentó que el acusado padecía una supuesta incapacidad en su mano derecha, lo que hacía imposible que hubiera percutado el arma homicida.
La Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas (Ufic) N.° 9, representada por el fiscal Jorge Antonio Casarotto, presentó pruebas que contradecían ese argumento. Durante el debate, la fiscalía presentó testimonios de familiares de la víctima y de un vecino, que se correlacionaban con imágenes de cámaras de seguridad. Los videos mostraban a Mendoza y Quintana discutiendo en la vereda de la casa de este último, momentos antes del desenlace.
El fiscal refutó el argumento de la incapacidad motriz señalando que Mendoza había admitido haber llegado al domicilio de la víctima al mando de una motocicleta, lo que implicaba que podía accionar el acelerador y el freno delantero, capacidad suficiente para manipular un arma de fuego. La licenciada Roxana González, del Cuerpo de Psicología Forense, testificó que durante la evaluación psicológica (Test de Bender), el acusado utilizó su mano derecha sin evidenciar impedimento.
La defensa también presentó el resultado negativo del dermotest (barrido forense para detectar pólvora). El fiscal Casarotto invalidó esa prueba al señalar que desde el crimen hasta la aprehensión de Mendoza transcurrió una hora y diez minutos, tiempo suficiente para que el acusado se lavara las manos de forma capaz de influir en el resultado del test, en sintonía con las pericias de José Silva y Flavia Medina de la Ufie.
El debate oral derivó en una investigación paralela por posible falso testimonio. La defensa presentó a dos testigos de identidad reservada; tras deponer, el fiscal advirtió inconsistencias en los dichos de uno de ellos. Se alertó al Tribunal, que ordenó la intervención de la Unidad de Recepción y Análisis de Casos (Ufrac) para iniciar una nueva investigación.
