Un estudio inédito en Argentina, realizado por una becaria de la UNNE, busca determinar si el color de las flores influye en la presencia de abejas, avispas y hormigas en el departamento Capital.
Una estudiante de la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Cecilia Pamela Rolheiser, lleva adelante una investigación para explorar si el color de las flores determina qué tipos de insectos —en particular abejas, avispas y hormigas— se acercan a ellas, y en qué cantidad. El trabajo, respaldado por una Beca de Estímulo a las Vocaciones Científicas, se desarrolla en distintas zonas del departamento Capital de Corrientes.
La relación entre las plantas con flores y los insectos que las visitan es uno de los temas más estudiados en biología. Los insectos obtienen alimento —néctar, polen, resinas— y las plantas se benefician porque esos mismos insectos transportan el polen de una flor a otra, lo que les permite reproducirse. En ese vínculo, el color de la flor funciona como una señal que orienta a los insectos.
En la región neotropical, investigaciones previas mostraron que los colores blanco, amarillo y violeta son los que más atraen a estos insectos, mientras que el naranja y el rojo los atraen menos. Sin embargo, en Argentina, y en particular en Corrientes, no existen estudios que analicen este fenómeno de forma directa y sistemática. El trabajo de Rolheiser busca llenar este vacío de información.
La investigación se propone determinar la diversidad y la cantidad de abejas, avispas y hormigas presentes en distintas zonas del departamento Capital, conocer cuáles son sus preferencias de color, y elaborar una guía ilustrada de estos insectos para difundir la biodiversidad de la provincia.
El estudio se basa en dos hipótesis principales. La primera sostiene que la cantidad y variedad de insectos en un lugar está relacionada con el grado de intervención humana. Se estima que en zonas con más vegetación —menos alteradas— se encontrarán más abejas, mientras que en áreas urbanas podrían ser más abundantes las avispas y las hormigas. La segunda hipótesis plantea que estos insectos muestran preferencias por ciertos colores, como el amarillo para las abejas y el azul para avispas y hormigas.
El trabajo de campo incluye seis salidas de recolección (tres en primavera y tres en verano) en dos tipos de ambientes dentro del departamento Capital: uno con poca alteración humana y otro con alta intervención. En cada zona se colocan trampas con vasos de plástico de colores blanco, amarillo, rojo y azul, que imitan la apariencia de una flor. Los insectos capturados son preservados, identificados en laboratorio y comparados con colecciones de referencia como la de la UNNE y el Museo Argentino de Ciencias Naturales.
