La abogada Florencia Arietto, senadora bonaerense de La Libertad Avanza y rabiosa defensora de los intereses de las clases dominantes argentinas, nuevamente dio la nota. Sin que nadie la llamara, utilizó sus redes sociales para defender a capa y espada el brutal ataque que, en la mañana de este jueves, recibió de parte de la Policía Federal el camarógrafo Facundo Tedeschini.
Cumpliendo con sus tareas profesionales para el canal A24, Tedeschini fue golpeado, pateado y detenido por efectivos de esa fuerza cuando intentaba registrar la detención de una docena de miembros de Greenpeace que realizaban una manifestación pacífica en las escalinatas del Congreso en repudio a la derogación de la Ley de Glaciares.
Horas después de que se viralizaran las imágenes de la detención de Tedeschini y de que se extendiera masivamente el repudio a semejante ataque a la libertad de prensa, Arietto decidió salir a defender públicamente a los uniformados.
Primero le respondió a Esteban Trebucq, insospechado de opositor a Milei ni mucho menos. Como el calvo vocero del oficialismo se animó a solidarizarse con Tedeschini, la abogada de empresarios chupasangre creyó conveniente tirarle un poquito de su veneno. A él le dijo que “nadie tiene coronita. Porque sos camarógrafo o periodista no se te puede aprehender si estás contraviniendo una orden policial? Cómo es? A Grabois si y al camarógrafo no? La ley tiene que ser pareja”, escribió frenética y con faltas de redacción y puntuación.
Después hizo lo propio con Ignacio González Prieto, periodista de TN que tampoco se caracteriza por defender las manifestaciones contra el Gobierno. Él había escrito: “Mal procedimiento de un grupo de infantería PFA en los alrededores del Senado y tiene que haber responsables. Facundo, es un amigo, trabajamos juntos durante 15 años en los Móviles de Exteriores. Tiene experiencia, no es agresivo y sabe perfectamente cómo hacer su trabajo”. Para Arietto la realidad parece ser otra: “Todo el apoyo a la policía. Nadie sobre la ley. Me sorprende la doble vara de algunos periodistas. Si aprehenden a Beliboni por hacer lo mismo: cri cri cri cri. Ahora se meten con la casta periodística y es represión y piden echar a la ministra o sumariar a los oficiales”.
Con los dedos casi atrofiados, Arietto siguió tuiteando su odio, aprovechando un tuit de Marcela Pagano, periodista de derecha y diputada que llegó al Congreso en las mismas listas de La Libertad Avanza, en el que ésta informaba que presentó una denuncia penal “por un nuevo ataque a la libertad de expresión, utilizando a las fuerzas de seguridad para que lastimen cronistas. Casi matan a un fotógrafo en una manifestación similar en el Congreso. Hoy se repite la escena con un colega camarógrafo de A24”. La abogada reaccionaria respondió a ese posteo: “Por favor háganle saber al oficial de la Policía Federal, que cumplió con su deber, que si prospera esta payasada lo defiendo, pro bono por supuesto”.
Finalmente, ya en el extremo de su frenesí, apeló a una retórica jurídica para justificar la represión a la prensa: “En este país no hay prerrogativas de sangre ni títulos de nobleza. Todos iguales ante la ley. El camarógrafo no respetó la orden policial en medio de un procedimiento de aprehensión de personas. En cualquier país la policía es aún más severa y no sale fopea a llorar privilegios”.
Lo más curioso es que, mientras Arietto iba elevando su temperatura respondiéndoles a quienes se solidarizaban con el camarógrafo, quien intentaba despegarse del brutal ataque a ese trabajador de prensa era nada menos que Patricia Bullrich, amante de la represión y referente política de la propia senadora bonaerense.
Minutos antes de ingresar al Congreso para la sesión donde se discutiría la reforma regresiva de la Ley de Glaciares, Bullrich fue consultada por todos los medios sobre la violencia y detención sufridas por Tedeschini. “Ya no estoy a cargo de eso”, se atajó primero, derivando las culpas a su sucesora en el Ministerio de Seguridad, Alejandra Monteoliva. Luego osó culpar al camarógrafo de intentar “entrar para filmar esas imágenes” (en referencia al momento de la cobertura de la detención de los ambientalistas). Pero ante el repudio de los movileros, la senadora maniobró: “Ya se ha abierto un sumario porque el jefe de Policía ha evaluado que fue una conducta reprochable; con lo cual, eso está en análisis”.
Obviamente Bullrich miente, como siempre. Pero al menos buscó adecuar un discurso menos agresivo en función de que quedó sobradamente demostrado que el ataque al camarógrafo fue directo y nada tuvo que ver con alguna conducta delictiva o contravencional del trabajador de A24.
¿Arietto ya no responde a Bullrich y, por eso, se pasó de rosca para defender la brutalidad policial diciendo algo distinto a su compañera de LLA? ¿Arietto sabía que Bullrich iba a reubicarse y, de todos modos, decidió lanzar su odio al periodismo más allá de cualquier “matiz”? ¿Arietto es capaz de justificar toda violencia del Estado, aún la que a los ojos de todo el mundo, incluso de los aliados del Gobierno, es repudiable por donde se la mire? ¿Qué le pasa a Arietto? ¿Está nerviosa?
