SAN CARLOS DE BARILOCHE.- La medusa de agua dulce Craspedacusta sowerbii, originaria de China, ha colonizado sistemas acuáticos en todo el mundo. Sin embargo, su hallazgo en lagunas de esta ciudad rionegrina representa la presencia más austral de esta especie invasora en la Argentina.
La Universidad Nacional del Comahue, a través de investigadoras del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma, Conicet), informó recientemente el hallazgo de esta medusa de agua dulce en los lagos Escondido y El Trébol. Estos cuerpos de agua se encuentran separados por aproximadamente 6,3 km y presentan profundidades máximas de 12 y 8 metros, respectivamente. Los lagos se encuentran en dos áreas protegidas dentro del ejido de Bariloche: las reservas municipales Laguna El Trébol y Llao Llao, rodeadas por el Parque Nacional Nahuel Huapi.
Según contaron las expertas responsables de la investigación, la probabilidad de éxito de una especie que coloniza un nuevo ambiente depende en gran medida de sus capacidades para sobrevivir al “viaje”, adaptarse a las nuevas condiciones y reproducirse.
“Un caso exitoso es el de la medusa de agua dulce Craspedacusta sowerbii, un cnidario originario de aguas cálidas de Asia (Río Yangtze, China), que ha colonizado ecosistemas acuáticos continentales en diversas regiones del mundo, desafiando las barreras geográficas y climáticas. Las características y plasticidad de su ciclo de vida y sus formas de resistencia le permiten dispersarse a largas distancias y establecerse en diversos ambientes de regiones con climas contrastantes”, explicaron.
Los cnidarios son un grupo de animales acuáticos que incluye medusas, corales, anémonas de mar e hidras. Tienen células especiales como “arpones microscópicos” que utilizan para capturar presas y defenderse. La medusa de agua dulce presenta un ciclo de vida “fascinante”, tal como aseguran los expertos, que alterna una fase nadadora y una fase sésil en forma de pólipo, durante la que vive adherida a superficies de rocas y plantas.
A temperaturas cálidas y con buena disponibilidad de alimento, los pólipos desarrollan “brotes”, que se liberan a la columna de agua como medusas jóvenes. La reproducción y el desarrollo de esta especie dependen de la temperatura del agua.
La presencia de estas medusas de origen chino en los lagos El Trébol y Escondido fue detectada durante colectas de muestras de agua realizadas en los veranos de 2023 y 2024. Encontraron, en promedio, unas 24 medusas por metro cúbico. “La temperatura del agua parece ser un factor clave para explicar la aparición de las medusas en esos lagos barilochenses. En ambos ambientes, durante el muestreo realizado en febrero de 2023, se registraron temperaturas cercanas a los 20°C en la capa superficial y alrededor de 16°C en las zonas más profundas”, advirtieron en el estudio realizado por Sharon Allen Dohle, Mariana Reissig, Patricia García y María del Carmen Diéguez.
Las autoras señalaron que la rápida dispersión de la medusa de agua dulce y su establecimiento en cuerpos de agua a nivel global motivó estudios para evaluar su potencial para modificar las comunidades nativas, especialmente porque no se conocen depredadores naturales que puedan controlar sus poblaciones. “Es importante tener en cuenta que mientras la aparición de medusas en un ambiente asegura la presencia de pólipos, pueden existir pólipos sin que se observen medusas”, destacaron.
En ese sentido, las expertas afirmaron que contar con registros precisos de esta especie resulta fundamental para evaluar su expansión y el posible impacto sobre las comunidades acuáticas nativas. Remarcaron la importancia de la colaboración ciudadana para ampliar el conocimiento sobre la distribución de esta especie y ayudar a monitorearla.
“Si visitás lagunas, lagos o ríos y ves medusas nadando, sacales una foto. Registrá la ubicación del sitio, subí tu observación a iNaturalist”, indicaron. También se puede enviar las observaciones por Instagram, a @fotolab.gesap.
“Las poblaciones de medusas de los lagos Escondido y El Trébol podrían actuar como núcleos de dispersión regional. La gran cantidad de ambientes disponibles (lagos profundos, someros y humedales) y la existencia de una fuerte conectividad hidrológica (arroyos y ríos) y biológica (aves acuáticas, anfibios, peces, macroinvertebrados, etc.), son factores que favorecerían la expansión de esta especie invasora en la región. Por eso, es fundamental monitorear su presencia y evaluar su impacto ecológico”, cerraron las investigadoras.
