Erick Rojas, de la Comunidad Indígena La Unión, confeccionó la prenda con técnicas ancestrales que el gobernador Martín Llaryora entregará al Sumo Pontífice durante su visita a Córdoba.
El papa León XIV recibirá durante su próxima visita a Córdoba un poncho artesanal confeccionado por Erick Rojas, integrante de la Comunidad Indígena La Unión, del paraje Santa Teresita, en el departamento Pocho. La pieza fue elaborada con técnicas ancestrales y será entregada por el gobernador Martín Llaryora en nombre de los cordobeses.
Rojas fue seleccionado para confeccionar la prenda destinada al Sumo Pontífice. El artesano recupera los saberes de sus antepasados y mantiene vigente una tradición textil de las sierras cordobesas.
El origen del obsequio se remonta a meses antes de que se confirmara la llegada del Papa. En una visita a Villa de Pocho, Rojas conoció al gobernador Llaryora y le regaló un poncho elaborado en telar tradicional, al tiempo que le explicó el significado de sus dibujos y colores. Cuando se confirmó la visita papal, Llaryora decidió que un poncho de esas características sería el presente para León XIV. En julio de este año, ambos volvieron a reunirse para definir los detalles de la confección de una pieza especialmente pensada para el Santo Padre.
La elaboración del poncho requiere un proceso minucioso que comienza con la obtención de la lana de ovejas, que luego se prepara e hila hasta convertirse en madejas para tejer. Los colores se obtienen de elementos naturales: la chilca permite tonalidades anaranjadas, el suico aporta matices amarillos y el tronco del piquillín se utiliza para otros colores. A esta paleta se suman los tonos propios de las fibras, como blanco, gris, negro y marrón.
«Esto empieza primero teniendo las ovejas, luego hay que hacer el hilo, hay que teñirlo y recién después hay que tejerlo. Lleva mucho tiempo», explicó Rojas al describir las etapas del oficio.
Rojas forma parte de una tradición de tejedoras y tejedores de los departamentos Pocho y San Alberto, donde los conocimientos se transmiten de generación en generación. Los dibujos y guardas de cada pieza recuperan elementos del paisaje, la historia y la cultura local. En el caso del poncho destinado al Papa, la intención fue representar aquello que identifica al noroeste cordobés.
El poncho se destaca por sus materiales naturales y técnicas tradicionales, y por ser un relato visual sobre el lugar de donde proviene. Su autor cuenta con los saberes de generaciones de artesanos que encontraron en el tejido una manera de conservar y transmitir su identidad.
