El presidente de Boca Juniors, Juan Román Riquelme, brindó declaraciones en el programa de streaming AZZ, donde abordó temas como el arbitraje, el rendimiento del equipo, su gestión y recordó el secuestro de su hermano Cristian en 2002.
El presidente de Boca Juniors, Juan Román Riquelme, participó en la noche del miércoles de una entrevista en el programa de streaming AZZ, conducido por Flavio Azzaro. Durante la charla, que se extendió por más de una hora, el dirigente se refirió a diversos temas vinculados al club y al fútbol argentino.
En relación con el arbitraje, Riquelme afirmó: «Los árbitros en nuestro país son muy cuestionados, es difícil ser árbitro en nuestro país». Y agregó: «Estudiantes no está muy contento con la AFA y cuando nos tocó jugar contra ellos, el árbitro se equivocó y no dijimos nada, cuando AFA tendría que ayudar a Boca. Yo siempre creo que es más fácil culpar al árbitro, pero a la larga siempre gana el que mejor juega».
Respecto al presente del equipo, el presidente sostuvo: «Hay mucha ilusión, esperemos que los muchachos terminen consiguiendo títulos porque se lo merecen. Ojalá que puedan disfrutar y el hincha de Boca también». Además, respaldó al entrenador Rodolfo Arruabarrena: «A Arruabarrena se lo ve contento, volvió a su casa. Es una persona muy alegre, que tiene las cosas claras y siente mucho los colores».
Riquelme también se refirió a su continuidad en el cargo y a las próximas elecciones: «Vivo para mi club, soy un hincha más. Me han hecho vivir cosas increíbles, como también nos han querido hacer maldades que se transformaron en momentos inolvidables. Si mañana sale una encuesta en donde alguien le ganó a Riquelme dirías ‘esto no es normal’, no me gusta hablar de mí, pero nunca podría perder una encuesta».
En cuanto a la gestión, el presidente indicó que recibió «un club con deuda», pero que tras solucionar ese problema cuenta con «un plantel muy bueno» que «está compitiendo». Asimismo, manifestó que si necesita salir al mercado de pases, no tienen problema en comprar lo que el equipo requiera. Sobre las críticas de excompañeros como Rolando Schiavi o Sebastián Battaglia, expresó: «Ellos pueden decir lo que quieran pero yo los quiero, hemos sido muy felices. Nunca voy a decir nada de un excompañero».
El dirigente elogió al capitán Leandro Paredes: «Es un fuera de serie, tuve la suerte de que cuando debutó me tocó estar en el club y nos queremos, le dolió mucho quedar afuera de la copa, disfruta mucho de los clásicos y vive como hincha. Esperemos tenerlo por mucho tiempo en nuestra casa». Y sobre su lesión, comentó: «No todos los jugadores necesitan el mismo tiempo de recuperación. Si él soporta su molestia, maneja el ritmo del juego. Pasa la pelota de otra manera, a veces hasta caminando, entonces a veces puede darse el lujo de volver en menos días».
En otro pasaje de la entrevista, Riquelme recordó el secuestro de su hermano Cristian, ocurrido en abril de 2002: «Nuestra relación se fortaleció el día que lo secuestraron. Fueron los primeros días de abril de 2002. Cuando me lo devolvieron a los 3 o 4 días me dijo si podía jugar el fin de semana. Yo no entrenaba porque (los secuestradores) me tenían en el teléfono para ver cuánto tenía que pagar. Cuando lo largaron me preguntó ‘¿jugás el fin de semana?’, le dije que no porque lo único que quería era que lo devuelvan, entonces me dice: ‘Jugá el fin de semana porque pensé que ya no te veía más'».
El secuestro de Cristian Riquelme, de 17 años, ocurrió en la noche del martes 2 de abril de 2002 en Don Torcuato. El joven, que jugaba en la cuarta división de Platense, fue interceptado por un grupo de entre tres y cinco hombres armados. Juan Román Riquelme, al enterarse, abandonó la concentración y se puso al frente de la negociación. El entonces presidente de Boca, Mauricio Macri, confirmó el hecho y pidió prudencia a la prensa. El caso movilizó a las fuerzas de seguridad y a la justicia federal de San Isidro.
