El 7 de octubre se realizó en Goya la procesión en honor a la Virgen del Rosario. La actividad comenzó a las 18 con el anuncio de las campanas de la Catedral y fue encabezada por el obispo Adolfo Ramón Canecín. Durante el recorrido, integrantes del Movimiento Juvenil Mar Adentro leyeron el Manifiesto de los Jóvenes de Goya a María.
El 7 de octubre se realizó en Goya la tradicional procesión en honor a la Virgen del Rosario, madre y patrona de la ciudad. La actividad comenzó a las 18, cuando las campanas de la Catedral anunciaron la salida de la imagen mariana.
La procesión fue encabezada por el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, acompañado por el párroco y rector de la Catedral, presbítero Ariel Giménez; los sacerdotes Miguel Maidana, Miguel Galeano, Juan Carlos Mendoza y Daniel Alarcón Sotelo, junto a diáconos y servidores de las distintas comunidades. También participaron autoridades municipales y representantes de las fuerzas armadas y de seguridad. La imagen de la Patrona recibió la guardia de honor de cadetes de la Escuela de Oficiales de la Policía de Corrientes, que acompañaron el recorrido con el uniforme de Cazadores Correntinos.
Uno de los momentos distintivos de la procesión fue el Manifiesto de los Jóvenes de Goya a María, leído por integrantes del Movimiento Juvenil Mar Adentro. En un mensaje dirigido a la Virgen del Rosario, los jóvenes expresaron sus sueños, preocupaciones, heridas y esperanzas, y pidieron una Iglesia que camine con ellos, que los escuche, acompañe y confíe en su compromiso.
“No queremos quedarnos en la orilla. Queremos remar juntos. Por nuestra Iglesia, nuestras familias, nuestra ciudad, por los que sufren, por los que están solos y por los jóvenes que todavía no encontraron un lugar”, afirmaron.
El manifiesto también puso en palabras diversas realidades que atraviesan a la comunidad, como las dificultades económicas de las familias, la falta de oportunidades para muchos jóvenes, la desigualdad, la indiferencia y la necesidad de comprometerse con el bien común.
Ante la mirada de María, los jóvenes asumieron el compromiso de “mirar, escuchar, acompañar y servir”, defendiendo la dignidad de cada persona y trabajando por una sociedad donde nadie se sienta descartado.
Al finalizar su manifiesto, los jóvenes confiaron a la Virgen sus sueños por una Goya con mayores oportunidades, solidaridad, honestidad, justicia y dignidad, y renovaron su disponibilidad para seguir a Jesús: “Sí, Señor, con vos, nos animamos a remar”.
