Décima edición del Festival Nueva Ópera en Parque Patricios con entrada gratuita

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El Festival Nueva Ópera celebra su décima edición desde el jueves 8 de octubre en el espacio CheLA, Parque Patricios, con 16 obras y funciones gratuitas con reserva previa. Su director, Miguel Galperín, destacó la continuidad del proyecto y la creación de la Escuela de Invierno.

El Festival Nueva Ópera inicia su décima edición el jueves 8 de octubre en el espacio CheLA, ubicado en Parque Patricios, con una programación de 16 obras que se presentarán en tres salas hasta el 25 de octubre. Todas las funciones son gratuitas y requieren reserva previa en el sitio del festival. El evento cuenta con el apoyo de la Fundación Williams.

Miguel Galperín, director del festival, declaró: “Lo primero que se me ocurre es hablar de lo importante que es sostener los proyectos”. Y agregó: “Realmente llegar a los 10 años es un hito. Desarrollamos espacios, dispositivos, ideas culturales. Si no hubiéramos sostenido el proyecto durante 10 años no habría sido posible ese desarrollo”.

Galperín explicó que el festival nació ligado a la vocación de experimentación escénica del Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC), espacio que dirigió entre 2011 y 2022, y como una forma de ampliar sus dispositivos y espacios. “Siempre intentando darle lugar al compositor, al libretista, al director de escena, al creador”, señaló, con una concepción de la ópera como territorio de creación colectiva.

El director mencionó dificultades a lo largo de estos años vinculadas a la fragilidad institucional y a los frecuentes cambios de gestión. Recordó una etapa en la que, tras el apoyo inicial de Darío Lopérfido, la gestión de María Victoria Alcaraz decidió no continuar respaldando el festival. Luego, la Fundación Williams se convirtió en un apoyo fundamental para su continuidad.

Otra dificultad estructural mencionada fue la falta de una sala intermedia para este tipo de propuestas. “No tenemos un ‘Coloncito’, un teatro de 450 o 600 butacas que pueda acoger este tipo de propuestas”, señaló Galperín. Y añadió: “ahora estamos muy contentos de haber encontrado el CheLA como nuestra casa”. El Centro Hipermediático Experimental Latinoamericano (CheLA) es un espacio cultural independiente de Buenos Aires dedicado a la experimentación artística y tecnológica, inaugurado en 2002 en Parque Patricios.

Después de la primera edición del festival en 2016, se creó la Escuela de Invierno, un espacio de residencia para artistas de distintas disciplinas para desarrollar proyectos escénico-musicales, con posibilidad de estrenarlos en el festival. “Desde la segunda edición venimos trabajando en tres líneas, una que efectivamente tiene que ver con la formación. Creemos que más allá del interés por la ópera, las instituciones no renuevan tan rápido sus programaciones –creo sigue la misma situación– y las instituciones no estaban entrenando a los artistas en la ópera. Más bien, en la música espectral, en teatro posdramático, relacionados con la ópera pero no eran el material mismo”, explicó Galperín.

Otra línea del proyecto tiene que ver con la inclusión de obras invitadas. El director subrayó: “Ahora el artista argentino tiene un dispositivo alrededor del cual hacer ópera, eso antes no existía. Le pedían todo al Colón, y es imposible porque tiene sus límites”.

En cuanto a los criterios curatoriales, Galperín detalló: “Buscamos un profesional ya formado, trabajamos con egresados de universidades, conservatorios, apuntamos a los compositores jóvenes, que hayan estrenado alguna obra. Nos tienen que presentar un proyecto. Esa es la línea de la Escuela de Invierno. Lo pensé también capturando el talento de aquellos que no surgen de nuestro universo, como realizadores audiovisuales o dramaturgos, que es en la segunda línea de convocatoria. Y, por otro lado, estrenar obras icónicas, como Perfect Lives de Robert Ashley o Preparativo de boda de Oscar Strasnoy, Kopernikus (subtitulada ‘ópera-ritual de muerte’), de Claude Vivier, entre otros”.

Sobre la cantidad de postulantes, afirmó: “Hay bastantes más postulantes que lugares porque queremos que sus proyectos efectivamente se desarrollen y se materialicen, y para eso hacemos todo un proceso de tutoría de los proyectos. También me interesa mucho, por ejemplo, que conozcan la historia de la música y, en particular, la historia de la ópera. Este año, por ejemplo, tuvimos un curso sobre Ulises de Dallapiccola a cargo de José Emilio Burucúa. En el pasado hemos invitado a Benjamin Piekut, Martín Mantalón, que si bien funciona como tutor de la parte de composición, trae consigo una mirada que no está incorporada en los programas de formación de los artistas locales. Después necesitamos traer profesionales como Mariana Obersztern o Mariano Llinás, que tienen la posibilidad de teorizar, por así decirlo, sobre lo que es la interdisciplinaridad”.

Consultado sobre la tendencia interdisciplinaria, Galperín sostuvo: “Sí, y me preocupa. La realidad es que es una suerte de correr hacia la modernidad con la interdisciplina, como si hoy fuera la fórmula para hacer trabajos escénicos contemporáneos. La situación es más complicada que, por ejemplo, combinar disciplinas. Pero es cierto que en ese contexto surgen preguntas muy interesantes como, por ejemplo, ¿qué es una narración musical? Todo este asunto se trabaja poco en los espacios de formación. En general, es al revés, tienden a ser super especializadas las carreras de teatro, de música, de cine, etcétera. Y estos artistas que mencioné traen el saber hacer en la interdisciplina. Creo que ahí está, por decirlo de alguna manera, el hallazgo del Festival. Buenos Aires es una ciudad muy teatral, muy musical, pero no estaba planteado el rol del compositor como fuerza dramatúrgica. Y eso surge como parte del trabajo interdisciplinario, del diálogo con otros artistas. Es el creador interdisciplinar, no la suma de disciplinas”.

Respecto al significado de “nueva ópera”, el director expresó: “Sí, ahí hay también toda una historia para contar. El nombre está muy pensado y tiene que ver con una apuesta. No sabíamos exactamente si iba a funcionar lo de ‘nueva ópera’. Diez años después podemos decir que sí, pero era súper ambiciosa la propuesta. A la vez, entendíamos que la ópera fue un experimento, que aterriza estratégicamente con una obra de Monteverdi. En el comienzo de L’Orfeo se le da solución a los problemas que el liderazgo cultural de la época le había planteado a Monteverdi: ¡van a cantar los actores. Nos van a cantar una tragedia! Ese espíritu, que es el espíritu de la ópera como una especie de pregunta, fue un poco lo que primó en el comienzo de nuestro proyecto”.

Sobre cómo reverberan esos interrogantes en la escena actual, afirmó: “Principalmente en que estamos pensando y preguntándonos cómo combinar las artes, qué es lo clásico, qué es lo que no queremos perder, qué es la experimentación. Se generó todo un debate cuando nombramos el festival, porque podríamos haberlo llamado Festival de Teatro Musical, pero decidimos muy concienzudamente usar la palabra ópera, como esa idea de la reunión, del narrar en términos experimentales, pero con una experimentación que es histórica”.

En relación con la tradición argentina, mencionó: “Claro, si pensás en Gerardo Gandini, en Juan José Castro, en el propio Colón, que pocos años después de los estrenos globales ha traído óperas icónicas a la Argentina. Por eso mantuvimos la palabra ópera en el título del proyecto, a pesar de ser una formulación pretenciosa, pero el tiempo nos ha dado la razón”.

Sobre las constantes en el corpus de obras, dijo: “Diría que hay una constante alrededor del asunto de la voz lírica. Hubo mucha creación en la que la escritura para la voz la podemos pensar como post lírica. Como una escritura que involucra la idea del gran teatro y de presentar la voz, pero que también utiliza, por ejemplo, el micrófono como medio, el procesamiento de la señal a través de dispositivos electrónicos. O, para decirlo rápidamente, la idea de dispersar las voces líricas entre los personajes o dispositivos electrónicos, etcétera. Y, después, está también la inquietud alrededor de cuál es el cuerpo del actor cantante, del personaje lírico”.

Consultado sobre el aria, Galperín señaló: “Sí, el aria es esa fuerza expresiva que tiene la ópera. En realidad, la tiene la voz, y puesta al servicio de una dramaturgia trágica, aún más. Pero también es cierto que nuestras óperas tratan temas, o trataron temas, de diferentes naturalezas. Recuerdo, por ejemplo, El Fiord, de Osvaldo Lamborghini”. Sobre si fue un hito, respondió: “Sin duda, lo fue. Esa escena tan terrorífica, tan claustrofóbica de la novela, me pareció perfecta para proponerla para una ópera. Los cuerpos se desarman, te atraviesa la violencia y te atraviesa la historia, pero todo contenido en esa especie de cubo, que era la sala de tortura, bajo el diseño de Silvio Lang y con música de Diego Tedesco”.

Al describir algunas obras de la programación, Galperín indicó: “Arrancamos con una obra escénica basada en In C, obra musical de Terry Riley. La versión escénica es de Melisa Zulberti que es una coreógrafa con mucha fuerza creativa, piensa más allá de un estilo. Realmente va al corazón del concepto de la obra y desde ahí desarrolla de manera muy orgánica movimiento, espacio, luz, con mucho impacto visual porque tiene un diseño de luces muy particular. Además, participa la Orquesta Retrofuturista, una orquesta no ortodoxa que hizo un ciclo de verano muy lindo el año pasado y nos va a permitir estrenar obras muy interesantes”. Sobre la orquesta, aclaró: “Sí, de la Fundación Williams. Es una orquesta eventual, no tiene formación fija, la vamos integrando de acuerdo al proyecto y las obras, que van desde fines de los 50 hasta la actualidad. Y, el ‘hoy’, es un momento retro. Empezamos en el verano porque es un periodo en que la ciudad de Buenos Aires no oferta tanta cultura”.

Respecto a las obras invitadas, mencionó: “Sí, como Cosmos, de Fernando Fiszbein, compositor argentino que vive en Francia, con una carrera muy importante. Fiszbein tiene algo que no tienen todos los muy buenos compositores argentinos: poder narrar desde la música, que la música sea el principal pulso, tanto estructural como escénico, de lo que se ve. Creo que su obra Cosmos, basada en la última novela de Witold Gombrowicz, va a ser una de las obras que le va a interesar en particular al público más operómano”.

Sobre la participación de Andrés DiTella, dijo: “Andrés va a estrenar Los Sauces, junto con Macarena Aguilar Tau, Heidi Giel y Sofía Brihet. La obra dialoga con las tradiciones de la ópera, dentro de este universo de la ópera como una pregunta, que comenté antes. Los Sauces está basada en un relato fantástico de un autor inglés que se llama Algernon Blackwood. Es una versión como de cine en vivo, con una puesta en espacio, un ensamble musical, también va a ser superinteresante. Otra de las obras que llaman la atención –estamos hablando de estrenos, yo mismo voy a ser testigo– es Eternauta: Memorias fuera de tiempo, de Gabriel Waisbein y Alejandro Gunkel. Se trata de una literatura muy especial, que forma parte de la cultura argentina, y que tenga su versión operística me parece muy significativo”.

Ficha
Décimo aniversario Festival Nueva Ópera. Con el apoyo de la Fundación Williams. Funciones: del 8 al 25 de octubre. Lugar: CheLA, Parque Patricios. Todas las funciones son gratuitas y requieren reserva previa en el sitio del festival.

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