En la primera vuelta de los comicios presidenciales de Brasil, los actos proselitistas están prohibidos el día de la votación. El elector puede manifestar su preferencia de manera silenciosa, según el Tribunal Superior Electoral. La religión, especialmente la evangélica, tiene un peso significativo en el electorado brasileño.
En este domingo, en la primera vuelta de la elección presidencial en Brasil, los actos proselitistas están prohibidos a la hora de votar. El elector brasileño solamente podrá manifestar su preferencia de manera “silenciosa”, como determina el Tribunal Superior Electoral (TSE). O sea, no se pueden usar banderas o pancartas en el espacio de votación. Pero, ese acto “silencioso” puede ser el uso por parte del elector de una remera con el rostro de su candidato, con el nombre de su partido o de su Iglesia o también las vestimentas de las religiones afrobrasileñas o la imagen de la patrona de Brasil, Nuestra Señora Aparecida.
Según datos oficiales, Brasil tiene al menos seis grandes grupos religiosos, incluyendo católicos, evangélicos (el que más crece), espiritistas, umbanda y candomblé, religiosidades de tradición indígenas y los que no tienen religión. Dentro de los grupos que tienen religión evangélica hay centenas y centenas de subgrupos. Brasil es un país diverso donde la fe es parte de sus raíces. Y puede mover las arenas de la playa de Copacabana, ya sea por eventos evangélicos, o por el Reveillón (Año Nuevo) que atrae multitudes para homenajear a Iemanjá, una de las divinidades (‘orixás’) emblemáticas de las religiones africanas.
Hoy esa diversidad sigue fuerte en Brasil. Y muchas veces los brasileños comparten las mismas festividades y espacios. Para dar un ejemplo, la fecha de San Jorge (23 de abril) es feriado en Río de Janeiro y multitudes se visten de rojo para celebrarlo en las iglesias católicas del “santo Guerreiro”. Los fieles son católicos y de las religiones afro que se visten de rojo y se mezclan entre ellos sin distinción de credo. El escritor bahiano Jorge Amado retrató muy bien el sincretismo religioso brasileño, como una armonización del catolicismo y de las religiones de matriz africanas, que viene de la época de la colonización portuguesa.
Pero, ¿por qué crecieron tanto, a partir de los años 1980, las iglesias evangélicas pentecostales y neopentecostales en este Brasil diverso? Y donde en el final de la campaña de esta elección, Nuestra Señora Aparecida, la patrona de Brasil pasó a ser vinculada al PT y a Lula da Silva. Según historiadores, su imagen fue rechazada en el siglo 17 y sin cabeza tirada a un río. Salió negra y pasó a representar el mestizaje del pueblo brasileño.
El avance la iglesia evangélica
País con más de 213 millones de habitantes y 158 millones de electores, Brasil tuvo una mayoría declarada católica hasta los años 1980, cuando los evangélicos pentecostales y neopentecostales pasaron a ganar mucho terreno. En aquella época era noticia que los pastores brasileños llamaban sus adversarios de Satanás y demonio en sus cultos y empezaban a fundar iglesias en otros países de América Latina y hasta atraían multitudes en lugares de moda de Nueva York. Hoy, esa influencia está también en las urnas brasileñas.
En entrevista a Clarín desde San Pablo, el pastor Ariovaldo Ramos, coordinador del Frente de Evangélicos por el Estado de Derecho, dijo que hoy hay más iglesias evangélicas en la Región Metropolitana de San Pablo (con casi 22 millones de habitantes) que escuelas o agencias bancarias. Lo mismo ya constatamos en los varios viajes por diferentes puntos de Rio de Janeiro y otros estados de Brasil.
Pero, ¿cuáles son las explicaciones para esa expansión del evangelismo en el mayor país de América Latina? Profesor, analista y estudioso de este movimiento religioso, el pastor Ramos dice que el crecimiento “explosivo” empezó en las clases más pobres y se expandió con el aumento de fieles y la multiplicación de las iglesias.
Actualmente, dijo, hay 40 denominaciones (líneas) de iglesias evangélicas en Brasil, pero miles de otras independientes. Por eso, es común ver iglesias chicas o grandes llenas o casi totalmente vacías. “Hoy las iglesias evangélicas son casi el mayor grupo religioso y no para de crecer. Solamente un poco menor que la iglesia católica”, dijo el entrevistado.
El especialista explica que el hecho de que las nuevas iglesias evangélicas sean más jóvenes tiene gente, por lo tanto, más entusiasmada, aguerrida y que, además, encuentra en los templos el apoyo comunitario y el apoyo para enfrentar sus desafíos, como puede ser el alcoholismo, las drogas o problemas de trabajo o violencia familiar. Pero, principalmente, el evangelismo estimula y ve con buenos ojos el crecimiento económico y social de sus miembros, de sus fieles.
“La iglesia evangélica es básicamente una iglesia urbana y acompaña a todo del mundo urbano, sus virtudes y sus defectos”, afirmó. El pastor explicó que para los evangélicos el crecimiento económico es visto como una “bendición divina”. O sea, no es solo la conquista del bien estar, pero la influencia directa de lo divino en la vida de uno mismo. En la entrevista a Clarín, el pastor Ariovaldo Ramos observa que los evangélicos suelen estar entre los mejores alumnos y quieren o ya tienen maestrías y doctorados, con el empujón de la comunidad evangelista.
Esa búsqueda de la ascensión económica y apoyo comunitario es también lo que atrae sectores de las clases media y alta y ya nomás apenas los más pobres de Brasil. Hoy, claramente, la llamada ´Teología de la Prosperidad´, vinculada a Estados Unidos, su apoyo al capitalismo y rechazo al entonces comunismo, ayuda al senador y candidato Flávio Bolsonaro y su vínculo con el gobierno Trump y Estados Unidos. Sin embargo, esto no es uniforme.
En Brasil, a pesar de la ampliación de escuelas, universidades y hospitales, con la mayor presencia del Estado, debido a los gobiernos del PT de Luiz Inácio Lula da Silva, sectores de los evangélicos votan a Flávio Bolsonaro. ¿Por qué? “Los más conservadores, dentro del evangelismo, muchas veces prefieren que sus hijos no tengan una mejora económica o social, pero no abren mano de la defensa de los valores morales conservadores. Y cuando se piensa y habla, por ejemplo, de libertades individuales, ellos asocian al PT y a Lula, aunque no sea cierto”, dijo.
¿Y cómo actúan los jóvenes en esta coyuntura? “La mayoría de los jóvenes brasileños (de las zonas periféricas) que llegan a la universidad tuvieron las puertas abiertas por el sistema de cuotas (de famílias más pobres o por se declararen negros o pardos) durante el gobierno Lula, pero el joven evangélico asocia, básicamente, la inclusión social a la bendición divina, a su fe y a su Dios”, declaró Ramos.
El apoyo evangélico a Jair Bolsonaro
Cuando Jair Bolsonaro fue electo en 2018 tuvo el apoyo de la amplia mayoría de las iglesias evangélicas. Muchas interpretaron que era él un enviado de Dios. Sin embargo, principalmente durante la pandemia de Covid, iglesias y familias evangélicas se dividieron. Cuando fue elegido, logró 52% de votos, muchos evangélicos y anti-PT, y ahora estimase que 30% de ellos voten a Flávio Bolsonaro, según el entrevistado. En el Congreso Nacional, el bloque evangélica (‘bancada evangélica’ o ‘bancada de la biblia’) sigue teniendo votos decisivos. Son alrededor de 211 del total de 513 diputados federales y 26 del total de 81 senadores. Sin embargo, la ‘bancada evangélica’ no es homogénea y tampoco satisface a todos los sectores evangelistas.
Pero, ¿ser evangélico, como es el candidato y senador Flávio Bolsonaro, es ser siempre conservador? En Brasil, no siempre. En entrevista a Clarín, el pastor de la Iglesia Asamblea de Dios Esperanza, que es una iglesia independiente, Cosme Felippsen, de 37 años, nacido y criado en la primera favela de Brasil, el Morro da Providência, en Rio de Janeiro, que es también guía de turismo, dijo que gran parte de los evangélicos votan como piden sus iglesias.
Pero, que hay un sector importante que no sigue el voto recomendado por sus líderes religiosos. En tiempo, es común ver en las redes sociales, fieles brasileños contando que votan o rechazan la orientación política y electoral de sus pastores.
“En verdad, hay un grupo pensante o independiente que quiere seguir su intuición o voluntad de voto”, dijo Felippsen. Él cree que el hecho de que Brasil sea una nación diversa y que tenga hoy las iglesias pentecostales y neopentecostales tiene fundamentos. “Ellas tienen una narrativa mucho más próxima de la población de la periferia, favelada, de las grandes metrópolis, ribereña, amazónica. Mientras que en la iglesia protestante histórica, tradicional, el Dios de ellos no baila, pero en nuestra iglesia evangélica penteconstal, nuestro Dios baila, habla con nosotros. Ese lenguaje mucho más cercano al fiel, que tiene sus sufrimientos y angustias, es lo que explica en gran medida ese crecimiento de las pentecostales y neopentecostales”, dijo.
Elector de Lula, el pastor explica que vota a Lula porque entiende que los programas sociales, como ‘Mi casa, mi vida’, ‘bolsa familia’ y para jóvenes y gente de otras edades. “Tenemos un gobierno que no se declara evangélico y que respeta a todas las religiones. Y al mismo tiempo, el bolsonarismo se dice evangélico, judío, masón, católico, pero es para ganar votos porque no me parece que crean de verdad, en ningún credo”, dijo Felippsen.
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