Según la Encuesta de Tendencia de Negocios del Indec, el 62,9% de los empresarios del sector prevé remarcar sus precios de venta promedio durante el trimestre septiembre-noviembre de 2026. En agosto, el 56,2% de las empresas ya había aplicado incrementos.
La dinámica inflacionaria continúa marcando el ritmo del consumo masivo en la Argentina. Según la Encuesta de Tendencia de Negocios del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para supermercados y autoservicios mayoristas, el 62,9 por ciento de los empresarios del sector prevé remarcar sus precios de venta promedio durante el trimestre septiembre-noviembre de 2026. Esta perspectiva da continuidad a lo registrado en agosto, mes en el cual el 56,2 por ciento de las empresas aplicó incrementos en sus góndolas.
En contraste con las remarcaciones, un 34,8 por ciento de los comercios proyecta mantener sin cambios sus valores de venta en los próximos tres meses, mientras que apenas un 2,2 por ciento anticipa bajas en sus productos. Durante el mes de agosto, un 41,6 por ciento mantuvo sus precios estables y solo un 2,2 por ciento los redujo.
Este comportamiento en los precios se produce dentro de un cuadro comercial general desfavorable. Al evaluar la situación de agosto de 2026, el 28,1 por ciento de los consultados la calificó como mala y apenas un 7,9 por ciento como buena, arrojando un balance neto negativo de -20,2 por ciento. En tanto, el 64 por ciento restante consideró que su actividad se mantuvo en niveles normales.
El principal factor que restringe la expansión de las operaciones es la caída en las ventas. El 59,6 por ciento de los supermercados y mayoristas identifica a la falta de demanda como la traba central para elevar su actividad comercial, un problema que superó ampliamente a otros obstáculos como el costo laboral (20,2 por ciento) y el costo de financiamiento (6,7 por ciento).
La presión competitiva también influye en la operatoria cotidiana de las cadenas. Al analizar los últimos tres meses, un 22,5 por ciento de los comercios percibió un incremento en la competencia de su sector, frente a un 70,8 por ciento que no observó variaciones y un 6,7 por ciento que reportó una disminución.
En el plano de los inventarios, las empresas muestran un manejo cauteloso del abastecimiento. Un 21,3 por ciento declaró ubicarse con un volumen de stocks por debajo de lo normal y un 13,5 por ciento por encima, dejando un balance de -7,9 por ciento, mientras que el 65,2 por ciento mantuvo un nivel normal de mercadería en depósito.
A su vez, las decisiones de compra a proveedores reflejan prudencia hacia el cierre del año. De cara al próximo trimestre, el 73 por ciento de los establecimientos mantendrá estable el volumen de sus pedidos, un 15,7 por ciento prevé reducir sus encargos y un 11,2 por ciento planea incrementarlos, registrando un balance de -4,5 por ciento.
La cautela operativa golpea de forma directa sobre la planta de trabajadores del rubro. Un elevado 84,3 por ciento de las empresas mantendrá congelada su plantilla de personal, mientras que un 13,5 por ciento proyecta reducciones y solo un 2,2 por ciento contratará nuevos empleados, arrojando un balance negativo de -11,2 por ciento.
La salud financiera de las firmas exhibe tensiones similares por la retracción del mercado. Un 24,7 por ciento de las cadenas califica su situación financiera actual como mala frente a un 11,2 por ciento que la considera buena, en tanto que el acceso al crédito es calificado como difícil por el 36 por ciento de los encuestados y fácil por solo el 3,4 por ciento.
A pesar del complejo contexto actual, las perspectivas de los empresarios muestran cierto optimismo moderado. El 74,2 por ciento de los consultados espera que su situación comercial no varíe en el trimestre septiembre-noviembre, pero el 19,1 por ciento prevé una mejora y solo el 6,7 por ciento anticipa un empeoramiento, con un balance positivo de 12,4 por ciento.
Sintetizando estas variables de balance actual, expectativas y stocks, el Indicador de Confianza Empresarial (ICE) elaborado por el Indec se posicionó en un valor neutral de -0,0 por ciento. De este modo, el sector atraviesa una encrucijada donde la expectativa de aumentos de precios convive con una demanda retraída y estructuras de costos ajustadas.
