Los países de la Asean mantienen relaciones con proveedores tecnológicos de Estados Unidos y China mientras buscan preservar su autonomía estratégica.
El sudeste asiático se ha convertido en un escenario de competencia estratégica entre Estados Unidos y China. La disputa se centra en la infraestructura digital, los centros de datos, el tráfico en la nube y el soporte físico para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
Los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) evitan alinearse de manera inequívoca con Washington o Pekín. La mayoría busca aprovechar la competencia entre ambas potencias para acelerar su transformación digital doméstica y preservar su autonomía estratégica. Mantienen relaciones con grandes proveedores de tecnología de Estados Unidos –Amazon, Microsoft, Google– y también reciben inversiones chinas en infraestructura digital y 5G.
Mientras Estados Unidos promueve «tecnología confiable» e implementa estándares digitales occidentales, los países de la Asean compran equipos más económicos de China, incluida la infraestructura necesaria para la nube, a pesar de las advertencias estadounidenses sobre su seguridad. China desarrolla su Ruta de la Seda Digital, proveyendo infraestructura terrestre y submarina de telecomunicaciones.
Singapur es un escenario neutral para la competencia entre China y Estados Unidos, y el centro regional para el desarrollo de la infraestructura digital y la necesaria para la IA. Tanto las grandes empresas tecnológicas norteamericanas como las chinas Tencent y Alibaba tienen sedes regionales allí. Singapur otorgó la construcción de centros de datos a empresas norteamericanas como Equinix y Microsoft, y a chinas como GDS y ByteDance. Además, suscribió convenios sobre gobernanza de IA con ambas superpotencias.
En Indonesia, mientras Google, Amazon y Microsoft dan forma al ecosistema de aplicaciones en la nube, las chinas Alibaba y Huawei proveen la infraestructura física para el almacenamiento de datos. Yakarta es miembro de la World Artificial Intelligence Cooperation Organization (Waico), impulsada por China, y de la Pax Silica, liderada por Estados Unidos.
Malasia es el sexto exportador de chips en el mundo y procura desarrollar un centro regional en telecomunicaciones, con inversiones en centros de datos y soporte físico para la IA. Adopta una estrategia de mercado abierto que permite a las empresas locales incorporar equipamiento como el Huawei 5G, y propone reglas de seguridad para ser un socio confiable de ambas potencias.
En Tailandia, empresas como Microsoft invierten en centros de datos regionales y compiten con compañías chinas, mientras Bangkok adopta una posición neutral. En IA, Washington intenta imponer reglas para evitar que China acceda al hardware de IA norteamericano, aunque se han detectado fallas de seguridad. En telecomunicaciones, Huawei introduce el sistema 5G a pesar de las presiones de Estados Unidos para limitar la dependencia tailandesa en infraestructura china.
La Asean busca mantener su soberanía en materia de IA mediante la Red de Seguridad de IA de la Asean e implementa estándares locales de ética y seguridad. También desarrolla una mayor integración energética –más allá de petróleo y gas– para sustentar el crecimiento digital, y procura fuentes de financiamiento. Esto implica desafíos ante la rivalidad entre Estados Unidos y China.
