El director de empresas del Establecimiento Las Marías, Adolfo Navajas Fournier, repasó los hitos de la compañía, su estrategia de desarrollo industrial en origen, los desafíos del contexto macroeconómico y la identidad correntina de la firma.
En el corazón de la provincia de Corrientes, el Establecimiento Las Marías constituye uno de los casos más representativos de transformación agroindustrial, agregación de valor e integración comunitaria de la Argentina.
Lo que se inició en las primeras décadas del siglo XX como una explotación ganadera familiar ha evolucionado hacia un conglomerado diversificado con proyección a decenas de mercados internacionales.
En este marco, Adolfo Navajas Fournier, director de empresas del grupo, repasó ante EL LIBERTADOR los hitos de la compañía, la estrategia de desarrollo industrial en origen, los desafíos que impone el contexto macroeconómico y la arraigada identidad correntina tras marcas señeras como Taragüí.
A continuación, el desarrollo de la entrevista.
¿Cómo fueron los primeros pasos del Establecimiento Las Marías y cuál fue la decisión fundacional que marcó su rumbo comercial?
—Las Marías comenzó originalmente con la ganadería. El salto hacia la agricultura lo dio mi abuelo al plantar el primer yerbal en el año 1924. Sin embargo, el paso determinante ocurrió en 1940, cuando se comenzó a producir yerba envasada en bolsitas. Eso constituyó nuestro elemento diferenciador: buscar agregar valor en el propio lugar de origen para comercializar la producción directamente hacia los grandes centros urbanos del país.
A partir de ese núcleo yerbatero, ¿de qué manera se estructuró la diversificación de negocios de la empresa?
—Posteriormente se incorporó el cultivo y procesamiento de té, y más adelante sumamos las forestaciones y la elaboración de madera dentro de la forestoindustria. Asimismo, aprovechando la logística y la fuerza de un sector comercial consolidado que llega a todos los hogares del país, integramos la distribución de productos de otras empresas junto a los nuestros. A esto se añade la administración de plantaciones y la prestación de servicios forestales para terceros.
SIN PARAR
—¿En qué volúmenes de producción se sitúa hoy la compañía y cuál es el alcance de sus exportaciones?
—En la división yerbatera vendemos entre 55 y 60 millones de kilos de yerba mate anuales. Aunque la mayor proporción se destina al mercado interno, el volumen de exportación crece gradualmente y alcanzamos hoy a 35 países, entre los cuales destacan Siria, Chile, España y los Estados Unidos. También desarrollamos alternativas de venta para llegar al consumidor global más allá del tradicional mate con bombilla. En cuanto a la forestoindustria, se trata de una unidad orientada masivamente al comercio exterior, exportando entre el 80% y el 90% de la producción.
¿Qué dimensión ha tomado la actividad forestal en la región y cuál es el impacto del grupo en la generación de empleo?
—El crecimiento forestal en la zona de la tierra colorada ha sido significativo: en la década de 1970 había unas 50.000 hectáreas de pino y eucalipto plantadas, mientras que hoy la superficie asciende a unas 550.000 hectáreas, habiéndose multiplicado por diez. En lo que respecta al empleo, Las Marías cuenta con 1.500 empleados directos y genera otros 10.000 puestos indirectos a través de contratistas, además del efecto multiplicador en la economía local. Es un grupo productivo que ha crecido a la par de la comunidad de Gobernador Virasoro.
—La inestabilidad macroeconómica en la Argentina suele ser un obstáculo complejo. ¿Cómo abordan la coyuntura y qué valores sostienen la gestión?
—Ante la competencia y las crisis sucesivas nos hemos hecho resilientes. La inestabilidad imperante demanda una enorme energía mental y operativa, obligando a volcar esfuerzos en sobrevivir que de otro modo se destinarían a invertir, producir o crear. Con estabilidad institucional y un entorno macroeconómico más sano, el potencial de desarrollo no tendría techo. En cuanto al trabajo diario, la clave reside en hacer las cosas convencido, dar lo mejor de uno cada jornada y ser justos en el trato.
—¿Qué representa la identidad correntina para el grupo y qué significado tiene la marca Taragüí?
—Nos sentimos una empresa profundamente correntina, de alcance nacional y con proyección hacia el mundo, orgullosos de nuestro origen en Virasoro. El nombre Taragüí significa ‘Corrientes’ en guaraní, y el paquete lleva los colores blanco y celeste junto al mapa provincial. Las Marías es una historia de crecimiento conjunto con su gente, orientada a generar riqueza y bienestar para Corrientes.
