Con el lema «Iglesia sinodal, comunión, participación y misión», la capilla de San Cayetano en Goya reunió a miles de fieles. En la homilía, el padre Ariel Giménez reflexionó sobre la realidad social y económica del país y exhortó a transformar la oración en compromiso cotidiano.
El viernes 7, la histórica capilla de San Cayetano, ubicada en las calles Tucumán y Pujol de la ciudad de Goya, fue escenario de la festividad del Patrono del Pan y del Trabajo. Bajo el lema «Iglesia sinodal, comunión, participación y misión», la misa central fue presidida por el párroco de la Catedral, el padre Ariel Giménez.
Durante la homilía, el sacerdote afirmó que una Iglesia sinodal «no reemplaza al Estado, ni a los sindicatos, ni a los empresarios, ni a las organizaciones sociales», pero tiene la misión de favorecer el diálogo, escuchar el clamor de los pobres y recordar que el bien común debe estar por encima de cualquier interés sectorial.
Giménez invitó a los fieles a unir la oración con el compromiso concreto por el bien común. En ese marco, alentó a cada uno a colaborar desde su propia vocación en la construcción de una sociedad más justa, promoviendo el trabajo digno, la solidaridad y el cuidado de la «Casa común».
El sacerdote señaló que la multitud reunida «es mucho más que una manifestación de religiosidad popular. Es el retrato de un pueblo que sigue creyendo que Dios escucha el clamor de quienes sufren. Pero también es una pregunta que nos interpela: ¿Por qué sigue habiendo tantos argentinos que piden pan y trabajo?».
Asimismo, sostuvo: «Hoy nuestra realidad vuelve a plantearnos preguntas muy profundas. Miles de jóvenes no encuentran un trabajo estable. Muchas familias viven con miedo a perder el empleo o a no llegar a fin de mes. El trabajo informal crece, mientras tantas personas quedan descartadas porque ya no son consideradas ‘útiles’ para el mercado».
El padre Giménez también expresó: «Contemplamos con preocupación decisiones que muchas veces dejan desprotegidos a los más débiles. La desregulación de distintos ámbitos de la economía puede generar oportunidades, pero también corre el riesgo de debilitar derechos laborales conquistados con mucho esfuerzo. Del mismo modo, la explotación de nuestros bienes naturales», advirtió.
Como ocurre cada año, miles de peregrinos llegaron desde las primeras horas del día para encomendar al santo sus intenciones personales, familiares y comunitarias.
