El director de Puertos y Transporte Fluvial de la Provincia analizó el presente operativo del puerto de Corrientes, la ampliación de infraestructura y las restricciones impuestas por la Ley de Cabotaje, que limitan el uso de buques extranjeros.
El director de Puertos y Transporte Fluvial de la Provincia dialogó con EL LIBERTADOR y detalló la etapa de crecimiento impulsada por la modernización de infraestructuras y el aumento en el volumen de exportaciones.
Actualmente, el puerto capitalino opera de forma permanente para optimizar la logística terrestre, aunque enfrenta limitaciones debido a normativas nacionales que restringen la participación de buques extranjeros.
Se proyecta una expansión con la futura habilitación del puerto de Ituzaingó, obra que potenciará la salida de productos forestales y carbón al mercado global.
¿Cuál es el presente operativo del puerto de la capital y qué impacto han tenido las recientes visitas de convoyes?
— Estamos en un momento excelente. La semana pasada tuvimos la visita de dos convoyes para retirar contenedores de nuestra plazoleta fiscal, marcando un hito en el desarrollo portuario provincial. Actualmente, estamos operando un volumen de entre 500 y 540 contenedores mensuales. Para acompañar este crecimiento, hace pocas semanas ampliamos la plazoleta fiscal, lo que nos permitirá captar unos 160 contenedores adicionales y, en consecuencia, aumentar significativamente la carga que sale por el puerto.
Ante este incremento, ¿está la infraestructura preparada para evitar colapsos logísticos, especialmente en el tránsito terrestre?
— Absolutamente. Por una decisión del Ministerio, el puerto opera bajo la modalidad 24/7, lo que permite distribuir el flujo de camiones durante todo el día. Nuestra logística interna, coordinada entre el operador portuario y la Dirección de Puertos, asegura que el ingreso y egreso de vehículos tenga una separación de entre 45 minutos y una hora. Manejamos un flujo de entre 20 y 28 camiones por escala, lo que nos permite estar a la altura de las circunstancias sin afectar las arterias viales.
Usted menciona que el potencial exportador es inmenso. ¿Qué frena hoy un crecimiento aún mayor?
— El potencial es enorme, pero estamos sujetos a la escala de los convoyes y, fundamentalmente, a las restricciones de la actual Ley de Cabotaje. Esta normativa limita a los buques de bandera extranjera a tocar un solo puerto nacional. Como en el norte dependemos de retirar contenedores para luego trasbordarlos a buques oceánicos en puertos de aguas profundas como Buenos Aires, la falta de una flota nacional suficiente nos deja muy limitados. Si logramos modificar esta ley, el volumen de exportación del puerto podría incrementarse entre un 300% y 400%.
¿Qué productos están liderando hoy la salida de carga desde Corrientes?
— El motor principal son los derivados de la forestoindustria y el cuero. Sin embargo, estamos diversificando la oferta: esta semana comenzamos a sacar carbón, lo que sumará unos 90 contenedores mensuales adicionales. Nuestra proyección es cerrar el año con un crecimiento del 40% en el volumen de carga.
Respecto al puerto de Ituzaingó, existe mucha expectativa. ¿En qué instancia se encuentra la obra y cuándo estará operativo?
— La obra civil finalizó el año pasado y ahora avanzamos rápidamente en obras complementarias requeridas por organismos nacionales como Aduana, Afip y Prefectura. No es un trámite sencillo; implica instalar sistemas de cámaras y monitoreo en tiempo real. Estimamos que este mismo año el puerto estará habilitado y operativo.
