En el extremo norte de Corrientes, la Estancia San Antonio, ubicada en Loreto, logró convertir tierras inundables en un sistema productivo basado en la cría de búfalos, con resultados que posicionan a la provincia como líder nacional del sector bubalino.
En el extremo norte de la provincia, donde el Iberá dicta sus propias leyes, el ingeniero agrónomo Bernardo Leucke transformó tierras marginales en una potencia ganadera. Con un manejo basado en procesos y no en insumos, Estancia San Antonio lidera el cambio de paradigma hacia el «oro negro».
Hay campos que tienen memoria y otros que exigen un cambio de mirada. Bernardo Leucke, ingeniero agrónomo de raíces alemanas y un recorrido que atraviesa el Chaco, Formosa y la Cuenca del Salado, se define hoy como un «restaurador de estancias». Su especialidad es devolverle la vida productiva a establecimientos «bravos», allí donde la agricultura es un sueño lejano y la ganadería tradicional suele golpear contra la realidad del agua.
Hace doce años, Leucke llegó a San Antonio, un establecimiento de 17.055 hectáreas ubicado en Loreto, justo donde nace el Iberá. En aquel entonces, el sistema apostaba a la ganadería vacuna, pero los resultados indicaban que en esos bañados y esteros, criar vacas era una actividad inviable. «De a poquito nos fuimos cambiando hacia la producción de búfalos y hoy somos 100% bufaleros», afirmó el profesional.
Tecnología de procesos, no de billetera
Lo que ocurre en San Antonio no es fruto de grandes inversiones en químicos o forrajes externos. El modelo que impulsa Leucke se apoya en lo que denomina «tecnologías de manejo». «No compramos insumos para producir; el sistema se basa en el campo natural y en el manejo de la hacienda», aseguró. Mientras las vacas suelen sufrir las inclemencias del agua, los búfalos se integran al paisaje. Es común ver a las madres con sus crías recién nacidas comiendo dentro del estero, aprovechando lo que el bañado ofrece con un estado de sanidad excelente. Este manejo se traslada también al trato, según Leucke: «sin gritos, sin perros y con banderas».
El «oro negro» en números
Las ventajas competitivas del búfalo frente al vacuno en estas zonas, según los datos que maneja el agrónomo en el establecimiento, incluyen: sanidad (el búfalo no levanta garrapata), eficiencia (20% más de parición y 60% más de ganancia de peso), y precocidad (los animales llegan a la faena con 600 kilos y «dientes de leche», entre los 24 y 27 meses). Tal es la calidad del producto que, incluso en tiempos de restricciones a las exportaciones en 2021, San Antonio logró embarcar cortes de búfalo con destino a Alemania. Para Leucke, esta especie representa «la llave de una nueva Pampa Húmeda».
Corrientes, el faro del sector
La experiencia de Leucke en Loreto no es un caso aislado. Corrientes hoy concentra el 45% del stock bubalino del país, con más de 110 mil cabezas. El respaldo institucional acompaña este crecimiento. Desde el Gobierno provincial se avanza en la Planta de Faena Industrial de Ituzaingó, una obra que permitirá la faena mixta y la producción de cortes envasados, hamburguesas y chacinados. El objetivo es agregar valor en origen y generar empleo. En San Antonio, mientras los búfalos pastan con el agua al pecho, Bernardo Leucke sostiene que la clave de la evolución ganadera está en saber integrarse a la naturaleza.
Con datos de Talento Argentino y Ministerio de Producción de Corrientes.
