La provincia de Corrientes registra un aumento de casos de abigeato, con bandas que operan con armamento de alto poder y que han generado condenas judiciales y respuestas de las fuerzas de seguridad.
La provincia de Corrientes atraviesa un incremento de episodios de abigeato, según datos recopilados por EL LIBERTADOR mediante la herramienta Google Pinpoint. Bandas criminales han sido sorprendidas faenando ganado en campos de la provincia, y en algunos casos se reportaron disparos contra los animales sin un fin aparente, lo que genera daños patrimoniales a los productores.
La problemática incluye la incursión de una banda de cuatreros brasileños en el sur provincial, lo que elevó el nivel de alerta en establecimientos rurales de la zona. En Alvear y La Cruz, la muerte de un ganadero incrementó la tensión en la comunidad rural.
Las fuerzas de seguridad realizaron operativos que resultaron en la detención de sospechosos y la desarticulación de organizaciones dedicadas a la faena clandestina. En San Roque, la Policía Rural e Islas y Ambiental Rural (Priar) ejecutó operativos nocturnos que permitieron desarticular una banda de cuatreros. También se registraron enfrentamientos armados entre delincuentes y efectivos de la Prefectura en zonas fronterizas, así como episodios de fuego cruzado contra el Priar.
Uno de los casos judiciales destacados es el asesinato del productor Melchor Díaz, en el que se reportó la entrega del último prófugo de la banda implicada. En otros procedimientos, se detuvo a peones por faena ilegal y caza de fauna silvestre en propiedades que debían custodiar.
La geografía fluvial de Corrientes es utilizada por los delincuentes para la logística delictiva. En Bella Vista, tras operativos policiales, sospechosos abandonaron carne robada en la costa del Paraná. En La Cruz, durante operativos, los delincuentes abandonaron canoas al verse acorralados.
Las autoridades detectaron que los grupos criminales combinan tácticas ancestrales, como el uso de caballos, con armamento moderno y nuevas tecnologías. Se allanaron centros de operación donde se vendía carne por WhatsApp. Además, se encontró un ternero faenado en una casa particular, lo que indica que la cadena delictiva llega a zonas urbanas.
