El dibujante, caricaturista y docente Osmar «Cacho» Sorbellini falleció este lunes a los 83 años, dejando un legado artístico y formativo en la provincia.
El pulso de la cultura correntina se detuvo este lunes 4 de mayo al conocerse la partida de Osmar «Cacho» Sorbellini. A los 83 años, el dibujante, caricaturista y artista plástico dejó un legado imborrable que trascendió las fronteras de su estudio para convertirse en patrimonio emocional de la región.
Aunque nació en la provincia de Santa Fe, «Cacho» eligió Corrientes como su hogar definitivo. Aquí no solo echó raíces, sino que expandió una obra cargada de identidad y maestría técnica. Fue en su emblemático estudio de la calle Hipólito Yrigoyen 1151, la «Academia Sorbellini», donde formó a generaciones enteras de artistas, brindando no solo técnica, sino una filosofía de vida dedicada a la creación.
Apenas se difundió la noticia, las redes sociales se transformaron en un mural de gratitud. Colegas y exalumnos coincidieron en destacar su generosidad docente y su calidad humana. «Gracias Profe por todo… Nos dejó la enseñanza de poder vivir siendo artistas con la vocación puesta en el servicio de formar más artistas aún», expresaba uno de los tantos mensajes que circularon en la jornada.
Por su parte, la reconocida diseñadora Lilian Ferreyra también manifestó su pesar: «Un grande del arte, gracias por tanto. Tuve la oportunidad de conocerlo y admirar sus obras». Ferreyra recordó además la colaboración de Sorbellini en la «Ñande Navidad Correntina» junto a la recordada Marily Morales Segovia.
Más allá de su virtuosismo con la tiza pastel y la caricatura, quienes lo conocieron destacan sus gestos de hombría de bien. Se recordó, por ejemplo, cuando resultó ganador de un concurso de postales navideñas y decidió donar el premio en efectivo para la compra de pan dulce destinado a un comedor comunitario. «Que siga eternamente caricaturizando el cielo», fue el ruego de quienes hoy lloran a un maestro que supo retratar la esencia de su pueblo con una sonrisa. Con su partida, queda un espacio vacío en la bohemia correntina, pero sus dibujos seguirán hablando por él en cada rincón de esta ciudad que tanto amó.
