Una tercera ronda de conversaciones, mediadas por Pakistán, no logró un consenso. El estrecho de Ormuz y las exigencias mutuas aparecen como los principales puntos de fricción, mientras líderes mundiales comentan el proceso.
La delegación estadounidense encabezada por el vicepresidente JD Vance continuó durante la madrugada las reuniones tripartitas con la comitiva iraní y la anfitriona de Pakistán, que actúa como mediadora. No se alcanzó un acuerdo luego de esta tercera ronda de negociaciones, que se extendió hasta altas horas.
Según medios afines al gobierno iraní, el principal factor de desacuerdo es la situación en el estrecho de Ormuz. Mientras las conversaciones continúan en Pakistán, desde la Casa Blanca, el expresidente Donald Trump se mostró indiferente ante la prensa respecto de las condiciones que pide Teherán para seguir negociando.
Previamente, medios iraníes habían advertido que, tras las primeras rondas, Estados Unidos comenzó a plantear «excesivas exigencias». Por su parte, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, mantuvo una conversación con su par francés, Emmanuel Macron, en la que afirmó que Irán ha entrado en las negociaciones en serio, pero que su éxito depende del enfoque de la otra parte.
En un nuevo capítulo de la tensión en el estrecho de Ormuz, un portavoz militar iraní negó categóricamente las versiones del Comando Central estadounidense que indicaban que buques de ese país se dirigían a la zona. «Irán tiene el control total del estrecho», aseguró. Horas antes, el almirante Brad Cooper había anunciado el establecimiento de un nuevo paso marítimo seguro para fomentar la libre circulación del comercio.
En tanto, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, emitió un mensaje refiriéndose al estado del conflicto bélico, aunque sin mencionar las negociaciones tripartitas. Defendió su estrategia militar contra Irán, afirmando: «Destruimos su programa nuclear, destruimos sus misiles y destruimos el régimen».
