El ministro de Economía aseguró que no hubo irregularidades, que los préstamos siguen las mismas condiciones para todos y que incluso alentó a sus colaboradores a solicitarlos.
El ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió a la polémica por los créditos hipotecarios del Banco Nación tomados por funcionarios de su cartera y otros organismos. En declaraciones a LN+, el titular del Palacio de Hacienda defendió la legalidad y normalidad de las operaciones, afirmando que no existe ninguna irregularidad y que incluso él recomendó gestionar estos préstamos.
«Los tomaron por recomendación mía. Yo le sugiero a todo el mundo que acceda a créditos hipotecarios porque considero que es una oportunidad única», expresó Caputo. El ministro argumentó que el desarrollo del crédito hipotecario es un motor de reactivación fundamental para el país y una forma de «justicia social» para quienes trabajan.
Entre los funcionarios mencionados se encuentran Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior y asesor de Caputo, con un crédito inicial de $373.000.000 desde febrero de 2025; y Federico Furiase, secretario de Finanzas, con un préstamo de $367.059.000 desde agosto de 2025. Caputo destacó que Furiase gestionó su crédito «como un ciudadano común» en una sucursal.
El ministro sostuvo que «las tasas, los plazos y los montos son los mismos» para todos los solicitantes y están sujetos al ingreso y al análisis crediticio. Aseguró que los casos vinculados a funcionarios representan «menos del 0,2%» del total de más de 27.000 préstamos otorgados por el banco.
En cuanto a las críticas, Caputo consideró «patético» que se presente la situación «como si se estuviera cometiendo algún delito». También se refirió al caso de Leandro Massaccesi, ex jefe de Gabinete del Ministerio de Capital Humano, aclarando que su salida no estuvo relacionada con haber tomado un crédito.
Otros nombres que figuran en los registros como tomadores de préstamos son Emiliano Mongilardi, director de YPF, y los diputados Alejandro Bongiovanni, Mariano Campero y Lorena Villaverde, con montos que oscilan entre los $230 y los $309 millones.
