El juez subrogante Jorge Gorini, del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata, rechazó el pasado viernes el pedido de salidas transitorias que había solicitado Christian von Wernich, uno de los genocidas alojado en la Unidad 34 de Campo de Mayo.
Detenido desde septiembre de 2003 y condenado en 2007 por crímenes de lesa humanidad, en julio del año pasado el excapellán de la Policía Bonaerense había solicitado tener salidas para visitar a su hermano menor, que vive en Mercedes, provincia de Corrientes. Como era de suponer, desde el Servicio Penitenciario Federal acompañaron el pedido, propiendo un regimen de salida de 24 horas cada dos meses, con un adicional de 25 horas por la distancia.
Para evaluar dicha solicitud, el Equipo Interdisciplinario de Ejecución Penal (EIEP), dependiente de la Cámara Federal de Casación Penal, debía entrevistar a von Wernich. Siempre negándose a ser evaluado, el cura, condenado a cadena perpetua por, al menos, 41 privaciones ilegítimas de la libertad agravadas, 31 aplicaciones de tormentos agravados y 7 homicidios agravados, consideró «una tortura psicológica» el pedido de evaluación.
Te puede interesar: Niegan libertad condicional a genocida de la Masacre de Margarita Belén
Te puede interesar: Niegan libertad condicional a genocida de la Masacre de Margarita Belén
Entre los fundamentos del rechazo para que el genocida con sonata saliera de la cárcel, el juez Gorini tomó como válidos los fundamentos vertidos por la fiscalía y la opinión de quienes sufrieron en carne propia las aberraciones del genocida. En este sentido, resaltó la falta de colaboración de von Wernich con respecto a someterse a una evaluación, lo que para el juez “vislumbra su falta de compromiso para alcanzar la finalidad principal de la ejecución de la pena”. Nunca rompió el pacto de silencio.
El cura, protegido por la jerarquía católica, que hasta el día de hoy no lo excomulgó, se convirtió en una pieza clave en el entramado genocida que azotó la provincia de Buenos Aires.
Porque todos los días, con condena o sin condena, los responsables y cómplices de la dictadura renuevan su pacto de silencio de dónde están los detenidos-desaparecidos, y donde están los hijos apropiados que no conocen su identidad, es indispensable, en tiempos de negacionismo feroz, levantar las banderas de memoria, verdad y justicia y exigir cárcel, común y perpetua para todos los genocidas y sus cómplices civiles .
