«Tan tonto no debo ser»: así juega el Alavés de Coudet

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24/02/2026 18:54hs.

«A veces entiendo que la gente se ponga nerviosa, pero tan tonto no debo ser para encontrar buenas versiones de mis jugadores«. Eduardo Coudet estaba un poco nervioso tras el último partido del Alavés, el empate de local 2 a 2 frente a Girona. Reaccionó ante una pregunta que sintió agresiva. Defendió su trabajo pese a que los de Vitoria no bancaron la ventaja de 2 a 0. Todavía totalmente ajeno al interés de River. Incluso, no se había oficializado la baja de Marcelo Gallardo.

Si bien debió procesar la bronca de la afición, su situación no es dramática. Su equipo acumula 27 puntos luego de igualar en tres jornadas y tiene una luz de tres unidades sobre el que está debajo de línea roja, el Mallorca. Y hay tres rivales que están detrás. Uno de ellos, el Elche, que gerencia su representante, Cristian Bragarnik.

¿Cómo juega el Alavés de Coudet?

El recuerdo de su etapa en Argentina, con Rosario Central (finalista de una Copa Argentina) y Racing (campeón de Liga 2019) es el de un entrenador que apostaba a la posesión y la intensidad. Se podría instalar que, pragmático, en un equipo que el medio español expone como uno de los que juega para mantener la categoría sin ambiciones de clasificar a torneos europeos, el Chacho tendría una postura más conservadora, pero no es así.

Chacho Coudet, técnico de Alavés.

«No estamos confiados, pero tenemos confianza en nosotros», es una de las frases con la que intentó ante la prensa potenciar la ambición de sus jugadores.

Su estilo habitual es el 4-4-2, a diferencia del 4-1-3-2 que solía usar en la Academia, o el 4-2-3-1 del Inter de Porto Alegre. Su idea fue siempre jugar con dos delanteros, con una fuerte apuesta a las bandas del ataque. Les pide a sus jugadores que vayan al ataque para que los laterales y que hagan la diagonal. Claramente, intenta la posesión y presión alta.

De todas maneras, cuando asumió, en una situación crítica durante la temporada anterior, se adaptó. Se dio cuenta de que le iba a costar y cambió su estilo, buscó un equipo más directo, con extremos y un solo punta, y sólido atrás.

Para esta temporada fichó dos jugadores que fueron una señal de lo que buscaba: Denis Suárez (lo dirigió en el Celta) y Carles Aleñá. Sos dos volantes que le facilitan la tenencia de la pelota y estas incorporaciones coincidieron con una evolución en defensa. Después tuvo un problema: la FIFA suspendió al argentino Facundo Garcés (jugó en forma irregular para Malasia) y se complicó, porque ademas tuvo lesiones y bajas, por lo que jugó con un solo delantero. Además, mandó a su compatriota Nahuel Tenaglia del lateral a la zaga central, para suplir la baja de Garcés.

Cuando los rivales lo superan, y no puede aplicar su prédica de intensidad y presión, les exige mucha lucha a sus jugadores y también contraataca. Siempre insiste en las conferencias de prensa que queire ser protagonista, pese a que es consciente de que la generalidad de los adversarios tiene mayor potencial.

Chacho cuenta con el brasileño Caleve, a quien dirigió en el Atlético Mineiro, un volante ofensivo que a veces se posiciona de extremo derecho pese a ser zurdo: le es útil para las descargas en los laterales. «Me gusta la simetría, en una banda meter un extremo puro y en la otra uno que combine», explicó hace poco.

Al lado del volante central, Antonio Blanco, pueden jugar Suárez, con más talento, o Pablo Ibáñez, un jugador con mayor potencial para la lucha física. Depende de las características del rival, aunque Chacho sentenció que el adversario no es determinante de sus planteos, sino que busca evaluar los puntos altos para contrarrestarlos.

El problema del Alavés en las últimas fechas fue la falla en la definición: no concreta en función de lo que elabora, aunque ganó ocho puntos en los últimos cinco partidos de La Liga. Los dos delanteros son inamovibles son Toni Martínez y el argentino Lucas Boyé, autor de los dos goles al Girona.

Chacho Coudet en una rueda de prensa (EFE).

El Chacho lleva 54 partidos en el Alavés: 17 ganados, 16 empatados y 21 perdidos (15 de esas derrotas fueron por un gol de diferencia). Le quedan 13 fechas del torneo local (en la Copa del Rey llegó hasta cuartos de final) para mantenerse en Primera División. Esto, claro, a no ser que la búsqueda millonaria se concrete y cruce el Océano.

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