En diálogo con Canal E, Antonella Semadeni, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), afirmó que el nivel de morosidad en tarjetas y créditos personales “se duplicó” en el último semestre, y que el escenario es “preocupante”.
Más deuda, más mora: el nuevo mapa del crédito
El endeudamiento de las familias argentinas está creciendo a un ritmo preocupante. Según datos oficiales, “la mora en las tarjetas de crédito pasó del 2% al 4%, y en los créditos personales del 3,5% al 6,5%”, explicó Semadeni. Aunque los números no parecen altos en comparación internacional, su aceleración preocupa: “Se duplicó en solo seis meses”.
La economista remarcó que el fenómeno está directamente relacionado con la suba de tasas: “La suba de tasas amenaza con generar un efecto de bola de nieve en familias y empresas endeudadas”. Esto ocurre porque quienes no pueden pagar ni el mínimo de la tarjeta terminan acumulando intereses a tasas cada vez más altas.
“Todo lo que no se paga corre a una tasa de mercado, y esa tasa también se duplicó en los últimos dos o tres meses”, agregó.
En paralelo, Semadeni señaló que el aumento en la toma de créditos responde a dos motivos muy diferentes. Por un lado, “una expansión virtuosa” que impulsó el consumo de bienes durables como autos y electrodomésticos. Por otro, “un uso negativo del crédito por parte de personas que no llegan a fin de mes y usan la tarjeta para comprar alimentos”.
Tasas altas, consumo en pausa y señales de alerta
Este contexto de tasas elevadas ya está impactando en la actividad económica. “Ya se empieza a ver una ralentización en la recuperación de julio”, anticipó la economista. A su vez, explicó que las tasas altas no solo encarecen el crédito, sino que también desincentivan la inversión y el consumo.
Respecto a la respuesta de los bancos, Semadeni confirmó que hay un reconocimiento del problema: “Se está viendo que la gente intenta patear los pagos y los bancos comienzan a negociar con los deudores”. Este aumento en los pedidos de refinanciación es una señal de alerta sobre el poder adquisitivo de muchos hogares.
Consultada sobre la evolución futura de las tasas, respondió: “El gobierno espera que esto se termine después de las elecciones”, pero advirtió que el modelo actual genera incertidumbre. “La falta de acumulación de reservas genera ruido en el mercado y obliga a poner una tasa más atractiva para que la gente no se vaya al dólar”, explicó.
Por eso, cree que tras los comicios habrá que rediseñar el esquema monetario: “Después de las elecciones vamos a tener que reconfigurar un esquema en el cual el Banco Central pueda acumular reservas y equilibrar tasa y dólar”.